La Rioja busca convertirse en un polo de exportación de cannabis medicinal

Nacionales 01 de julio de 2020 Por Redacción1
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La Rioja busca convertirse en un "polo de desarrollo y exportación" de cannabis medicinal que "permita ingreso de divisas" a la provincia, aseguró este miércoles el gobernador Ricardo Quintela. 

"El proyecto se realizará no solo por el aspecto agropecuario y medicinal, sino también como una posibilidad cierta de un desarrollo importante para La Rioja y al mismo tiempo contribuir con la Nación con un polo de desarrollo y exportación que permita ingreso de divisas", dijo hoy el gobernador a la prensa local.

Quintenla habló luego de haber encabezado ayer una videoconferencia donde participaron miembros del Ejecutivo nacional y provincial, integrantes del Conicet y de la Universidad Nacional de La Plata para debatir sobre el proyecto de producción y comercialización de cannabis con fines medicinales que el gobernador impulsa en La Rioja.

Al respecto, Quintela señaló que "a fines de enero tomamos la decisión política de avanzar con el desarrollo de este producto que es el cannabis de uso medicinal".

EL USO MEDICINAL DEL CANNABIS

La planta de cannabis se utilizó por miles de años en distintas culturas alrededor del mundo para distintos fines, entre ellos, la medicina. La planta posee distintos principios activos, denominados Cannabinoides. Estos Cannabinoides, en un número de más de 60, tienen distintas funciones, algunas descubiertas, y en su mayoría sin tener en claro aún cual es propósito. Estos Cannabinoides, por estar dentro de la planta se denominan Fitocannabinoides.

El cuerpo humano posee, en la superficie de muchos tipos de células de nuestro organismo, sitios específicos donde se acoplan estos  principios activos de la planta, los fitocannabinoides. Los más comunes, y de cuales se tiene mayor información son el THC, el CBD, CBG, CBN entre más de 100 descubiertos hasta el día de hoy. Los receptores de estos cannabinoides son denominados CB1 y CB2, encontrándose distribuidos por todo el cuerpo.El cuerpo humano también produce moléculas similares a las de la planta de cannabis, llamados endocannabinoides (endo=adentro). 

Los cannabinoides tienen propiedades medicinales, y esto permite que algunas dolencias y patologías puedan ser tratadas con cannabis, tales como cáncer, epilepsia, glaucoma, esclerosis múltiple, fibromialgia, dolor crónico, entre otros que están en investigación. 

QUE DICE LA LEY.

La ley de cannabis medicinal -que habilita para el cultivo y la investigación al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA) y al Conicet- fue sancionada por el Congreso en marzo a iniciativa de organizaciones de pacientes -como «Mamá Cultiva» de Chile, Argentina y Uruguay-, en busca de la contención del Estado y un marco regulatorio para acceder a la sustancia con estándares de calidad.

“Unas 800 familias importan el «Charlotte» según el registro de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnologías Médicas (Anmat). Con la ley se seguirá importando, pero lo va a pagar el Estado. Nosotros fabricaríamos el aceite acá para la epilepsia refractaria”, precisó Sánchez de León.
El médico contó que la Anlap, que participó del proceso de reglamentación de la ley hecho por Jefatura de Gabinete, recibió propuestas para la producción de aceite medicinal.
“Ya hay algunos laboratorios interesados, como el LIF de Santa Fe y otros, que manifestaron intención para producir; el INTA definirá lugares para los cultivos y el tipo de planta apta para la epilepsia refractaria, y la Universidad de Rosario tiene los equipos para testear los niveles de concentración de sustancia (cannabidiol)”, precisó.

El convenio con los 22 laboratorios públicos fue formalizado esta semana en un acto presidido por el ministro de Salud, Jorge Lemus, quien lo consideró “el resultado de un extenso trabajo conjunto para incorporarlos a la CUS”.

Sánchez de León informó que “el año que viene estarían en condiciones de duplicar la producción actual de laboratorios públicos en seis productos, que entregarán en forma directa para los programas nacionales”, mientras que «a otras fórmulas habrá que adaptarlas a los requerimientos de comercialización de la Anmat».

“De los 22 laboratorios, unos ocho están aprobados por Anmat para comercializar a nivel nacional. A los restantes, que producen para hospitales provinciales o municipales, una vez que definan qué van a producir, les daremos presupuesto para completar el proceso de aprobación de cada medicamento”, afirmó.

Se sumaron el Instituto de Biotecnología Farmacéutica y Alimentaria, los laboratorios del Fin del Mundo Sapem, el Farmacéutico Conjunto de las Fuerzas Armadas, el Industrial Farmacéutico y el de Especialidades Medicinales.

También la Planta de Elaboración de Genéricos de Corrientes, Hemoderivados de la Universidad Nacional de Córdoba, Laboratorios Chaqueños, LEMis, Instituto Biológico Tomás Perón bonaerense, Ceprocor, Facultad de Ciencias Bioquímicas y Farmacéuticas de la Universidad Nacional de Rosario, Universidad Nacional de La Plata y Prozome, de Río Negro.

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