Opinión: Pandemia; La vacuna salvadora. "Y la verdad os hará libres" (Juan 8, 31-42) … del virus

Opinión 12 de septiembre de 2020 Por Gustavo Rachid
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"Y la verdad os hará libres" (Juan 8, 31-42) … del virus.

En la segura convicción de que la pandemia producida por el Covid19 es un día a día, los últimos acontecimientos de rebeliones anti-confinamiento en diferentes lugares del mundo han mostrado una carta hasta hoy inexistente, pero que poco a poco va tomando fuerza e instalándose en las sociedades, que se hacen un sinnúmero de preguntas sobre que es lo que realmente está pasando.

Los «primeros brotes», de hasta ahora una epidemia de dudas, se están manifestando en algunos países del mundo con mayor nivel de conciencia, información, criterio y capacidad de análisis en materia de interpretación de la realidad; se puede resumir en que tal sentimiento de incredulidad, es parte de un gran timo.

La masiva manifestación en algunas ciudades de Alemania, sin mascarillas, ha puesto en estado de alarma al mundo de los epidemiólogos, tanto en cuanto al cuestionamiento en sus criterios preventivos y restrictivos con relación al virus, como así también en su deteriorado y vapuleado «prestigio» al generar una gran diversidad de criterios y conceptos sobre las verdaderas características y riesgos del virus en cuestión.

Confundido, abrumado y deteriorado el hombre asiste a un fenómeno poco claro, aunque ya con algunas incógnitas que empiezan a poder ser esclarecidas a instancias de su propia sabiduría y de «pruebas» que no son tales, ni convencen, al menos a quienes poseen sentido crítico y reflexivo sobre temas de tal calibre.

«El equilibrio ecológico ha sido sacudido por la irresponsabilidad humana, y en la propia «sabiduría del orden natural», el reacomodamiento usa sus propias armas para equilibrar la balanza».

No es cierto que la edad sea un agravante para el destino fatal de un contagiado de coronavirus, más bien el estado de fortaleza y deterioro de cada organismo. La prueba reside en un sinnúmero de recuperados y portadores asintomáticos de considerable edad, y «grupo de riesgo» (según los epidemiólogos de turno), que han transitado los síntomas motivados por la enfermedad en forma normal y sin complicación alguna, más que lo habitual de una gripe fuerte en la mayoría de los casos.

Asimismo, aquellos casos de víctimas jóvenes sin patologías previas, pero con dudoso estado de bienestar de sus recursos inmunológicos, demuestra que no es un problema de edad, sino de calidad de Vida en cuanto a poder estar sano y con «capacidad de defensa».

«No hay patrón concreto, ni «acuerdo global de epidemiólogos», solo un virus con una alta capacidad de contagio, que alcanza y elimina a los más débiles, sin mayores consideraciones de edad, solo en base a su fortaleza o debilidad defensiva de sus organismos».

El dato concreto del ínfimo porcentaje de víctimas, comparándolas con la población mundial, es también una clara muestra que se trata de un virus de alta capacidad de contagio, pero muy baja letalidad en términos matemáticos.

Los hábitos alimentarios y de calidad de vida, factores esenciales para poseer un sistema inmunológico fuerte y adecuado, está empezando a ofrecer con el correr del tiempo información irrefutable que demuestra que la letalidad del virus es más «efectiva» en aquellos países y sociedades donde la cultura alimentaria y de calidad de Vida son de baja calidad y contrarias al concepto de men sana in corpore sano, ámbitos donde el Virus hace estragos eliminando a los más débiles sin distinción de edades.

Quizás resulte cruel y hasta hoy poco creíble que todo responde a un «ordenamiento natural», pero cada día que pasa la información real, estadística y de calidad, está dando mayores y más creíbles explicaciones, a la arrogante y cada día más poco creíble opinión de los virólogos, insistentes defensores de la Industria farmacéutica, de las vacunas, e incansables pregoneros del miedo y el pánico que tanto afectan las defensas de cada organismo, un claro encuadre que parece demostrar hasta hoy que; «el remedio es peor que la enfermedad».

Gustavo Rachid

Periodista

Imágen BBC Mundo, Crédito a su autor

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