"Alicia en el país de los Horrores"

Carta de lectores 16 de septiembre de 2020 Por Vanesa Carbone

Cuando era niña pensaba que "Alicia en el país de las maravillas" era un cuento maravilloso, nadie me explicó que en realidad ése cuento era la vida real de un niña que fue abusada sexualmente y cada encuentro con ella era retratado posteriormente por su pederasta en lo que sería finalmente su gran obra maestra.

¿Me pregunto cuantas Alicias existirán?¿ Cuantas de nosotras vivimos situaciones de horror que muchos pretendieron hacer de ellos una simple fantasía? Así minimizaba y ocultaba el machismo sus actos de abuso y violencia.

Mientras observo el fenómeno social que es esta maravillosa y trasformadora reacción en cadena, no puedo evitar preguntarme.

¿A cuantas de nosotras un hombre manoseó, golpeó, acosó u abusó? Y enseguida nace otra pregunta inevitable.

¿A cuantas de nosotras, nos paso más de una vez? Sí, más de una vez. Porque yo podría enumerar al menos una o dos por cada etapa de mi vida, mi infancia, adolescencia y adultez.

¿A cuantas nos paso más de una vez que un hombre nos hiciera algo que no debía? estoy segura, que no estoy sola. Un tabú que tenemos que destapar entre todos, no mas secretismo, visibilicemos esta temática dando a conocer que existen situaciones que no son sanas ni respetuosas que deben ser nombradas para poder detenerlas.

Me costó mucho escribir todo esto y aún hay algunas pocas situaciones que guardo para mi, no me interesa dar nombres, sabemos que si la víctima no presenta pruebas se invierte la carga de esta a favor de ellos, sumado a que pasado el tiempo en algunos casos y las acciones prescriben y creer o no creer en un relato, jamás va a cambiar lo sucedido.

En este orden de ideas, es importante entender que quienes pasan por algún tipo de circunstancias como estas, no son los culpables, son las víctimas y la víctima guarda este tipo de trances almacenadas en su cabeza hasta que un día siente la necesidad de contar aquello que monopoliza su pensamiento, puede ser en cualquier momento, no hay un tiempo, no hay una fecha cierta, cualquier cosa en cualquier momento de su vida puede ser un detonante para ello.

Es que las víctimas en definitiva, hablan cuando pueden no cuando quieren, tenemos derecho a sentir miedo y no es una obligación ser valientes todo el tiempo, es por esto que es necesario aprender a no revictimizar a las victimas si no todo lo contrario, ayudarlas a romper el silencio, de esta forma lograremos una reacción muy positiva que puede ayudar y hasta incluso salvar vidas.

Decirle a una víctima que no tiene derecho a contar lo sucedido o juzgarla por hacerlo fuera de un  plazo determinado, como si los traumas tuvieran fecha de caducidad, es una idea errónea y peligrosa porque en definitiva los traumas no tienen fecha de vencimiento. 

Esta es una gran parte de mi historia ( continuará)

#cuéntalo CARTA DE VANESA CARBONE - facebook.com/vanesacarboneok

Te puede interesar