Una vacuna española para la tuberculosis podría ser eficaz contra el COVID-19 y será probada en la Argentina

Internacionales 24 de noviembre de 2020
Una importante farmacéutica española, denominada Archivel Farma, procurará demostrar si la vacuna denominada RUTI que desarrollaron contra la tuberculosis hace 15 años puede ser útil para combatir el nuevo coronavirus.
vacuna ruti

¿QUÉ ES RUTI?
Ruti es un producto de la empresa biotecnológica Archivel Farma, ubicada en Badalona (Barcelona), cuyas aplicaciones se investigan desde hace varias décadas. 

Tras la declaración de la pandemia de COVID-19, Archivel Farma creó una filial, llamada Immuni Therapeutics, con objeto de aplicar los conocimientos acumulados con RUTI a la investigación de vacunas frente a la COVID-19. 

En el mes de abril pasado, la empresa anunció que pretendía iniciar un estudio para determinar si RUTI podría jugar algún papel en la prevención del COVID-19 en los profesionales sanitarios expuestos a la infección del Hospital Trias i Pujol de Badalona. Este estudio se registró en ClinicalTrials.gov (NCT04453488) bajo el título “Clinical Trial to Evaluate the Efficacy of RUTI® Against SARS-COV-2 Infection (COVID-19) in Healthcare Workers”.

ORIGEN Y EXPERIENCIA CON RUTI

RUTI es un preparado inactivado, de contenido multiantigénico con fragmentos prurificados de Mycobacterium tuberculosis previamente inactivado mediante calor, en estudio desde hace casi 20 años. Su descubridor e impulsor, el microbiólogo Joan Pere Cardona Iglesias, actualmente es Jefe de la Unidad de Tuberculosis Experimental (UTE) del Institut Germans Trias (Servicio de Microbiología, Hospital German Trias i Pujol de Badalona).

RUTI inicialmente fue desarrollado como una vacuna terapéutica frente a la tuberculosis, con objeto de reducir la duración del tratamiento multiantibiótico de la enfermedad (Tuberculosis (Edinb). 2006;86(3-4):273-89, Arch Bronconeumol. 2007;43(11):591-3), aunque hasta la actualidad no ha presentado resultados de su eficacia.

El producto pretende ser un agente inmunomodulador con capacidad para activar una respuesta amplia del sistema inmune frente a diversos antígenos. Este posible potencial ha impulsado el estudio para otras indicaciones, tales como el tratamiento de la rinitis y otras enfermedades alérgicas, en la inmunoterapia para el cáncer de vejiga, y, ahora, el COVID-19.

Su principal objetivo es entrenar la inmunidad innata, es decir, la primera línea de defensa del organismo ante cualquier patógeno, y es inespecífica, a diferencia de la de Pfizer o la de Moderna. Es decir, no genera anticuerpos ante un virus concreto pero sí estimula al sistema inmunológico para que este reaccione dando una respuesta más contundente y rápida ante cualquier infección viral.

“Tiene la capacidad de inducir la inmunidad entrenada: estimula las células que entran en contacto con el patógeno para que sean más activas”, explicó el científico Cardona quien añadió que normalmente tienen una respuesta tímida y con esta vacuna son capaces de desplegar toda su capacidad de destrucción de los patógenos. La idea es que la infección sería mucho menor porque reduce la concentración vírica de manera significativa, y con ello su gravedad. De esa forma, se podría convertir en un arma muy efectiva para minimizar la propagación de la COVID-19, y de cualquier otro virus, así como sus consecuencias sanitarias. Lo que conseguiría es que menos gente se contagie y que, aquellos que lo hagan, no sufran una afección grave o severa.

Ensayo en Argentina

En este contexto, la vacuna RUTI contra el COVID-19, desarrollada por el investigador del Hospital Germans Trias i Pujol, de Barcelona, y fabricada por la farmacéutica Archivel Farma, se convirtió en ser la primera de origen español en recibir la autorización para realizar un ensayo clínico internacional, que se llevará a cabo en Argentina.

Tal como ha informado la compañía, la vacuna, que inicialmente fue diseñada contra la tuberculosis, se prevé eficaz también contra otras infecciones víricas como el nuevo coronavirus, por lo que ha recibido la aprobación de la Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) de Argentina para realizar un ensayo clínico. Se trata de un estudio de doble-ciego con placebo, de nueve meses de duración, para evaluar su eficacia en la prevención de la infección y la disminución de la mortalidad por SARS-CoV-2 en el personal sanitario. El estudio se llevará a cabo con 370 trabajadores sanitarios para evaluar su eficacia.

La vacuna para la tuberculosis conocida como BCG se inventó hace un siglo y proporciona inmunidad contra la tuberculosis (TB), una infección bacteriana, pero se sabe que tiene otros beneficios. Ensayos anteriores descubrieron que las personas que reciben la vacuna tienen un sistema inmunológico mejorado y pueden protegerse de la infección. Por ejemplo, en un ensayo entre nativos americanos, la vacuna BCG en la infancia pudo ofrecer protección contra la tuberculosis hasta 60 años después de la vacunación.

El estudio que se llevará a cabo en el país será de doble-ciego con placebo, de nueve meses de duración, para evaluar la eficacia de la vacuna RUTI en la prevención de la infección y la disminución de la mortalidad por SARS-CoV-2 en el personal sanitario.

Este desarrollo se va a probar en dos ensayos clínicos en humanos, el de Argentina y otro en España, con unas 350 personas en cada uno de ellos. Para poder realizarlos, han creado un fondo que ya ha recaudado 1,4 millones de euros a través de 700 inversores y esperan resultados en unos 9 meses. “Esperamos validar nuestra hipótesis y que haya una efectividad contra la COVID”, apuntó Rué.

El factor seguridad

Para el fundador de la empresa la vacuna RUTI tiene, además, otro factor a su favor, que marca la diferencia con otras vacunas con un desarrollo más rápido y breve: su seguridad. “Está sustentada en quince años de trabajo. Es una vacuna fiable, estable e inocua para el organismo, sin efectos secundarios”, manifestó. Un cambio de paradigma y una alternativa complementaria a las vacunas convencionales que se basan en la generación de anticuerpos, que se podría utilizar sola o como complemento de una vacuna específica.

“Esta vacuna es un producto seguro que se ha probado en animales con éxito, y que consigue una respuesta inmunológica muy buena”, explicó Olga Rué, CEO de Archivel Farma, que advirtió que se ha visto que en los países donde aún se vacuna contra la tuberculosis, la incidencia de la enfermedad por COVID-19 es un 50% inferior y se observa que genera cuadros de menor gravedad. En la actualidad, la BCG es la única vacuna contra la tuberculosis en el mercado, indica, “y nuestra formulación es incluso mejor, por lo que pensamos que debíamos probar si también es efectiva contra la COVID”.

Además, su papel sería clave si la COVID-19 muta o aparece una nueva pandemia, ya que minimiza la gravedad de cualquier infección vírica. “En cualquier caso es útil porque se reduce su severidad”, recalcó Rué, que confiesa que en la farmacéutica se han preguntado qué hubiera pasado si la RUTI hubiera estado en el mercado cuando comenzó la pandemia. “Creemos que su gravedad hubiera sido mucho menor”, indicó.

Los avances en tuberculosis, esenciales contra COVID-19

En julio, un estudio científico en EE. UU. determinó que la vacuna contra la tuberculosis, introducida al mundo en 1921, podría desempeñar un rol significativo en la reducción de la tasa de mortalidad por COVID-19 en los países donde esta ha sido más aplicada.

Para llegar a esa conclusión, investigadores del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas de Estados Unidos entrecruzaron datos de las tasas de mortalidad en todo el mundo y la aplicación de la vacuna Bacilo Calmette-Guerin, también conocida como BCG.

Según el estudio, los lugares donde las tasas de mortalidad eran más bajas variaban según las edades, los ingresos y el acceso a la atención médica. Pero, en paralelo, todos tenían algo en común: un programa de vacunación contra la tuberculosis.

Otra investigación estableció que la vacuna de la BCG, que se aplica a los recién nacidos, puede ofrecer protección hasta los 60 años. Sin embargo, los científicos no tienen claro si los adultos que ya fueron inyectados como niños obtienen protección contra el SARS COV 2, porque aún faltan pruebas para comprobarlo.

Fuente: https://vacunasaep.org/profesionales/noticias/COVID-19-vacunas-RUTI-autorizado-en-Argentina

Te puede interesar