China depreda otra vez el Atlántico

Opinión 30 de diciembre de 2020 Por Dr. Eduardo Pucci
Los barcos de la flota china otra vez en casa. La Pesca Extranjera nuevamente amenaza los recursos del mar. Lejos de los saludos de palacio, La flota pesquera China mantiene su indignante conducta de abuso y depredación de los recursos marinos en las áreas no reguladas de alta mar.
PESCA-ILEGAL

Después de observar un fenómeno que se repite todos los años frente a nuestras costas, donde 300/400 barcos se concentran en la zona adyacente a la ZEE para asolar la zona y capturar hasta el último recurso que encuentren, el lamentable escenario que preocupa al mundo, parece que no le importa a la Argentina. Quizás tengamos recursos para regalar o quizás haya otros intereses y compromisos vendidos a la sociedad dentro del relato geopolítico. Anuncios, declamaciones de entidades interministeriales para nuevas  políticas de estado dirigidas a la adopción de una renovada conciencia de los recursos del mar y de las oportunidades que ofrece la extensión de la plataforma, aunque está solo se haya extendido 340.000 km2 y no 1 millón setecientos como se dice oficialmente, ya que las Naciones Unidas no se expidió sobre aquellos espacios donde existe una controversia de soberanía. Es decir toda el Área de Malvinas, Georgias y Sándwich del Sur no pudo ser objeto de dictamen por parte de la Comisión de Límites de la Plataforma Continental. 

Pero por razones geopolíticas y macroeconómicas claras China es un país amigo que apoya a la Argentina en su reclamo por  Malvinas, luego de no ser admitido su pabellón para tener licencias en las Islas, comprobar muchos años seguidos,  que nuestro calamar illex se puede pescar en gran cantidad en la zona adyacente, fuera del poder jurisdiccional del estado, sin control ni normas de conservación. Que con enormes subsidios , esclavitud laboral y abastecimiento en alta mar, el negocio no justifica permisos de pesca ni licencias ni radicaciones industriales, basta con promesas y oferta de negocios bilaterales en otras áreas para convencer a los gobiernos de las bondades de la amistad china. 

Los recursos del mar no son prioridad pese a que se repitan discursos emotivos sobre el tema siempre vinculados a Malvinas, como si ese fuera el único problema argentino. Mucho menos parece importar la industria pesquera local, los 2000 millones de dólares de exportación a 50 destinos internacionales, los 100.000 empleos que genera ni los impactos multiplicadores a nivel económico y social que representa para todas las provincias y comunidades costeras. 

Importa solo China. Aún cuando viola y haya violado la Ley del Mar, los derechos de los estados ribereños , de Ecuador y de Perú, las  normas de la OIT, de la OMC y toda recomendación y directriz para la pesca en alta mar y para la debida  cooperación entre los estados. 

Quizás se impone un razonamiento inverso: podemos prescindir del alta mar  y de los recursos marinos, lo esencial es que exista solidaridad con el reclamo de soberanía de Malvinas. Y claro está que haya en la mesa otros acuerdos comerciales y financieros que faciliten mirar al costado. Los gobiernos son permeables a otros intereses. 

La FAO informó que la flota a distancia china estaba compuesta por 3000 buques, sin contar los de abastecimiento, apoyo y reffers. Luego informo que eran 17.000. Obviamente, cualquier número es desproporcionado comparado con nuestra propia flota de 600 buques, siendo la más desarrollada del cono sur. 

Es irrelevante discutir si esa pesca extranjera, cuyo principal protagonista es China como política de estado, implica capturas por valor de 3000 o 14.000 millones de dólares, depende de valorizar la producción en el buque o en el mercado, lo si relevante es que esos productos obtenidos en la clandestinidad y el abuso son volcados también a destinos internacionales a niveles de precio de dumping, afectando y descolocando las exportaciones propias. Y sin duda si es relevante que se está depredando y comprometiendo la estabilidad y sustentabilidad del ecosistema regional de todo el Atlántico Sudoccidental así como la seguridad alimentaria global. 

Estas son realidades ante las cuales aún, ni los organismos multilateras, que se emocionan con discursos de la Agenda 2030, los ODS, etc, ni nuestro país  reacciona para requerir el cese de estas conductas de explotación irresponsable en las aguas internacionales adyacentes. 

Fuente: Pescaconciencia - Por Eduardo Pucci (Abogado)

Te puede interesar