Covid 19: "Vamos a tener una segunda ola, es inevitable; está en nuestras manos la magnitud de la misma"

Así lo sostuvo la ministra de Salud de la provincia, Judit Di Giglio, al cumplirse un año de los primeros dos contagios en la Provincia e hizo un balance de lo realizado para contener la pandemia, desde la primera cuarentena estricta al plan de vacunación.
di giglio

Se cumple un año de la decisión de Gustavo Melella de disponer una cuarentena para toda la provincia de Tierra del Fuego. Un día antes se habían conocido los dos primeros casos de contagios, se trataba de dos turistas franceses.

Desde entonces, y al igual que en el resto del país y del mundo, se fueron sucediendo una serie de circunstancias con sus correspondientes medidas sanitarias y económicas, con el objetivo de que el impacto de la pandemia fuera el menor posible.

La ministra de Salud, Judit Di Giglio, hizo un repaso de lo acontecido, cuando se debieron adoptar lo que consideró “medidas extraordinarias”, frente a una pandemia de la que no había registro alguno.

“Nadie estaba preparado en el mundo para esta situación, además con muy poco conocimiento científico sobre el virus. Todo fue de un día para el otro, con muchos turistas en nuestra provincia. El Ministerio de Salud cuadruplicó su trabajo, porque comenzó a realizar tareas que nunca realizó” recordó. 

Entre esas tareas, mencionó la contratación de aviones sanitarios para derivar muestras al Instituto Malbrán y esperar entre cinco y siete días los resultados. 

Además, sostuvo “hicimos un pedido extraordinario como provincia para recibir vuelos al menos con frecuencia semanal. No solo derivación de muestras, también la llegada de insumos. Desde el Ministerio contratábamos un avión y hacíamos todo el recorrido de las farmacias privadas, las droguerías de nuestra provincia para abastecerlas. Con un ingreso por vía terrestre muy dificultoso, porque todas las provincias iban cerrando sus fronteras y el tráfico para el transporte era muy complicado. Fueron meses de mucha dificultad”.

En ese contexto, señaló que “hubo necesidad de evacuar la cantidad de turistas que teníamos en nuestra provincia y todo dependiendo del Ministerio de Salud, con barreras sanitarias, aeropuertos llenos, hoteles cerrados, la aplicación de protocolos, cuarentenas, que nadie sabía bien cómo hacerlo”.

En un análisis retrospectivo, Di Giglio reconoció que “hemos podido resolver situaciones de manera exitosa, porque cada turista volver a su lugar de origen, cada fueguino pudo regresar a su hogar a través de la insistencia del Gobernador Melella para que continúen los vuelos con repatriados”.

La presencia de turistas fue un hecho determinante que llevó a las autoridades provinciales la entrada en lo que luego se conoció como Fase 1, de restricción casi total de actividades y circulación.

“Nosotros nos anticipamos a aplicar lo que era la Fase 1 –puntualizó-, porque nuestra situación era muy compleja por la presencia de turistas. Duplicábamos el número de habitantes de la ciudad de Ushuaia con turistas. Debíamos anticiparnos. En ese momento la cuarentena sirvió muchísimo, a pesar de que algunos se quejaban porque en Río Grande o en Tolhuin cerramos también sin haber casos. Esto sirvió para poder fortalecer el sistema sanitario. Así se hizo en todo el país. Logramos duplicar el número de camas en terapia intensiva, logramos la posibilidad de hacer el diagnóstico en la provincia que era fundamental, adecuar todo el sistema sanitario y prepararlo para lo que sabíamos que iba a llegar”.

No obstante, reconoció que “mirando hacia atrás” todos los sistemas sanitarios del mundo pueden hacer un replanteo de las decisiones tomadas. 

Consultada si en su cartera se recibieron presiones de algún sector para liberar actividades, fue contundente al señalar que “desde el Ministerio de Salud hemos tenido muy buen diálogo con los sectores industriales, con AFARTE, con los gremios, con la Cámara de Comercio, con la Cámara de Turismo. Si hay algo para destacar es eso: el diálogo.

También ese contacto constante con el Puerto, la comunicación con la Antártida”.

“En algún momento en la ciudad de Ushuaia los comerciantes se manifestaron de manera pacífica. Pero siempre con muy buen diálogo y hemos tomado decisiones consensuadas. Fuimos una de las provincias que primero abrió el turismo interno. Tuvimos las actividades invernales abiertas durante toda la temporada, al menos para Tolhuin y Ushuaia. Hemos tenido una temporada turística exitosa, ya que los protocolos y el sistema de salud lograron responder satisfactoriamente desde junio, primero con el turismo interno y luego con turismo nacional. Eso dio un gran respiro para la actividad y eso nos reconforta. Porque hemos aprendido a pensar desde el sistema de salud compartiendo decisiones que también tienen que ver con la salud mental y la actividad económica”, subrayó.

Respecto a lo que puede llegar a ocurrir en las próximas semanas o meses, la Ministra advirtió que “vamos a tener una segunda ola en el país, es inevitable; sucede en todo el mundo. Lo que está en nuestras manos es la magnitud de esta segunda ola. Hay muchas variantes, una de ellas es el ingreso de diferentes cepas a nuestro país, las de Brasil por ejemplo. Esto alerta a todos, porque la mayor capacidad de contagio. Por otro lado, las temperaturas más bajas favorecen la transmisión, porque estamos en lugares cerrados, con escasa ventilación”. 

En tal sentido, consideró necesario “comenzar con una fuerte campaña de prevención. Porque dado el bajo número de casos y cierto agotamiento llevan a pensar que esto terminó y no es así. Sigue siendo fundamental la responsabilidad individual y social”.

“Nuestro objetivo es vacunar el mayor número de personas posibles”, sostuvo Di Giglio respecto al plan de vacunación. “Esta semana tenemos entregados turnos todos los días en toda la provincia y vamos a dar entre 500 y 600 dosis por día. La idea es terminar con los mayores de 75 años, ya que el sábado recibimos nuevas dosis de la Sputnik V. Continuaremos de una manera diferente, vacunando a las personas entre 55 y 59, porque el ritmo es más lento en la entrega de turnos, ya que debemos corroborar que tengan factores de riesgo. Esto debe entenderlo también la población; todos queremos vacunarnos, pero hemos visto casos de personas que cambian su fecha de nacimiento y su edad para poder ser vacunadas, por eso debemos hacer un doble control y vamos de una manera más lenta”. 

Para ese sector de la población se cuenta con un total de alrededor de cuatro mil dosis, “que son para las personas con factores de riesgo que más posibilidades tienen de generar un cuadro grave”.

Estimó la Ministra que a lo sumo en diez días se terminará de vacunar a los mayores de 75, luego irán con los mayores de 70 y en una tercera etapa, con los mayores de 60 años, “a medida que vayan llegando las dosis”. 

Remarcó que “la campaña en nuestra provincia viene siendo muy exitosa. Por supuesto, quisiéramos tener otro ritmo, pero esto no depende de nosotros. Tenemos muchísima gente trabajando en esto”.

También opinó en torno a la propuesta de algunos sectores políticos que cada provincia se pueda hacer cargo de la compra de la vacuna. Para Di Giglio “la manera federal de distribución de las vacunas hace que la vacuna llegue a las provincias que tienen la posibilidad de comprarlas y a las provincias que no. Esto asegura que llegue a todas las personas, independientemente de la condición económica o social. Aunque quizás nosotros como provincia tengamos todo para poder comprarlas, pero hay que pensar desde un punto de vista nacional y solidario. Y esta es la manera correcta”.

Finalmente, hizo hincapié en que “hemos decidido respetar el plan nacional y vamos a vacunar docentes y auxiliares, lo mismo que a integrantes de fuerzas de seguridad. Con factores de riesgo y en las edades que estamos vacunando al resto de la población. Una vez que finalicemos con los factores de riesgo iremos con personal que no ha sido comprendido en estos grupos”.

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