Cómo será la empresa de alimentos "nacional y popular" que planea el Gobierno para combatir la inflación

Nacionales 18 de febrero de 2022
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Cuando el presidente Alberto Fernández anunció la intervención de Vicentin lo hizo argumentando la importancia que era para un Estado contar con una empresa testigo en el sector del agro y calificó a la expropiación como "estratégica" para la "soberanía alimentaria".

Pero la iniciativa fracasó y la empresa santafesina está ahora a punto de pasar a manos de tres grandes inversores de capitales nacionales y extranjeros como son Molinos Agro; Viterra y la Asociación de Cooperativas Argentinas (ACA).

 
Quizá ese intento fallido por transformar a Vicentin en una empresa estatal con fuerte peso para intervenir en la producción, comercialización y formación de precios haya sido el trampolín para el nacimiento de la Empresa Nacional de Alimentos (ENA) para intentar atacar la inflación, fijar precios de referencia y combatir la concentración de mercado que denuncia su impulsor y funcionario del Ministerio de Desarrollo, Rafael Klejzer.

Más allá del anuncio oficial realizado por la vocera presidencial, Gabriela Cerrutti, la supuesta empresa estatal es hoy una iniciativa ya que no tiene plazos para su presentación y tampoco se sabe a ciencia cierta con qué productos arrancaría su puesta en escena.

 
Tampoco queda claro, por lo menos hasta ahora, si tiene el respaldo de todos los socios políticos del Frente de Todos o si se trata de una gesta solitaria de un grupo reducido de funcionarios con origen piquetero que forman parte de la alianza gobernante.

De hecho, desde el Ministerio de Desarrollo Productivo y de la Secretaría de Comercio Interior que dirigen Matías Kulfas y Roberto Felletti tomaron distancia del proyecto y manifestaron desconocer su alcance.

Incluso, fuentes cercanas al segundo de los funcionarios aclararon que se encuentran trabajando en la creación de un fondo para la compra de verduras como la papa, la cebolla y el tomate, mediante un proceso articulado con el Mercado Central para quitarle estacionalidad a esos productos.

Un mecanismo como el que funciona en México y algunos estados de Brasil a través de un fideicomiso administrado por el Estado que se dedica a negociar compra anticipada con los productores para todo el año para que una vez finalizada la cosecha, el precio se mantenga fijo y no tenga impacto según el período de recolección.

 El Gobierno comenzó otro año con muy alta inflación y surgen nuevas propuestas en el Frente de Todos.
Empresa Nacional de Alimentos: cómo funcionaría

En el caso del proyecto de Klejzer, sería el propio Estado el que produzca y comercialice a partir de la necesidad de contar con una compañía alimenticia que logre recuperar el rol público en la planificación de la producción y comercialización de alimentos.

 
Un papel que el mismo funcionario asegura que actualmente está en manos de dos o tres empresas que dominan el 90% de la producción y son protagonistas de la formación de precios con el consiguiente impacto sobre la inflación y los bolsillos de los consumidores.

Parte del proyecto es que el Estado capte la renta privada que hoy manejan esas compañías  "en favor de las economías populares", tal como le gusta decir a quien antes de llegar a la cartera de Desarrollo Social tuvo una importante función como dirigente piquetero  del Movimiento Popular La Dignidad,  organización que integra la Unión de Trabajadores de la Economía Popular (UTEP) en el bloque que conduce Juan Grabois.

Como parte de su discurso para defender la creación de esta empresa estatal, el propio Klejzer acusa, aunque sin dar nombres, a 10 empresas concentradas "que generan un agujero importante en la economía de los argentinos", al producir alimentos de manera monopólica y manejar los precios.

Para modificar esa supuesta ecuación, se utilizaría a esta compañía estatal que permitiría, manteniendo una aceptable ganancia para sus dueños, formar precios de referencia para todo el mercado a partir de la mirada estatal de la economía.

 Rafael Klejzer, impulsor del proyecto de la ENA. El funcionario es referente del Movimiento Popular La Dignidad.

También serviría para que el propio Estado nacional, las provincias y los municipios tengan un valor índice a la hora de encarar licitaciones para la compra de alimentos "a precios ciegos que muchas veces obligan a aceptar lo que piden la empresas concentradas o a comprar mal", según la mirada de Klejzer, quien mantuvo un intercambio de mensajes con iProfesional.

 
De acuerdo a su visión, cuando la empresa esté en funcionamiento, los grandes grupos "dominantes" irán perdiendo su posición y poder en el mercado, y la renta "no será capturada por tres vivos que luego la fugan al exterior en dólares".

Por el contrario, la alimenticia estatal le permitiría al Estado obtener una ganancia adecuada que sería utilizada para repartir entre la sociedad o para invertir en una mayor producción, además de para bajar los precios.

En la lógica que el funcionario piensa sobre el funcionamiento de este nuevo proyecto estatista de parte del gobierno de Alberto Fernández, serán las pymes y los productores de la economía popular los socios en materia de producción de una serie de alimentos que todavía no fueron identificados.

"Pasamos de ser clientes de los grupos monopólicos a socios de la pequeñas empesas productoras que son las que generan la verdadera riqueza del país", asegura Klejzer para quien este "círculo virtuoso" crea empleo, impulsa el crecimiento de las economías regionales, establece precios justos y razonables, abarata costos, desarrolla una acción directa entre el productor y el consumidor, combate la inflación y hasta mejora la salud al producir alimentos más sanos. 

El ejemplo de Evo Morales

El funcionario hace referencia al caso de Bolivia como testigo del funcionamiento que espera para la por ahora bautizada Empresa Nacional de Alimentos.

 
"Se trata de una compañía que en ese país tiene una importante participación de mercado a partir de la cual, Bolivia tuvo 0,67% de inflación el año pasado", asegura el impulsor de la compañía que,  con sus declaraciones, avaló este jueves 17 de febrero la portavoz del presidente Alberto Fernández.

En Bolivia, funciona una compañía similar desde  el 15 de agosto del 2007 cuando fue creada por Evo Morales con la visión de ser "motor principal de la producción nacional, eficaz, eficiente, proactiva y garante de la Seguridad y Soberanía Alimentaria en Bolivia".

 El proyecto de la ENA propone conectar al Estado con los productores de alimentos y los consumidores.

Según una nota del sitio especializado agrofy.com, se la conoce como Empresa de Apoyo a la Producción de Alimentos (Emapa); tiene cobertura nacional y opera a partir de la firma de un compromiso de trabajo con grupos de productores que solicitan, de manera individual, insumos de una lista de proveedores seleccionados por el propio gobierno. 

 
Luego, la empresa distribuye los insumos a cada productor para iniciar la siembra y hace un seguimiento que consiste principalmente en verificar la superficie sembrada, además de pagarle al productor un precio muy superior que el de las empresas agroindustriales privadas para asegurarse el abastecimiento.

Pero además de pagar por sobre los valor de mercado, vende a precios subsidiados tanto a consumidores finales como a empresas productoras.

De acuerdo a agrofy.com, la alimenticia boliviana nació interviniendo en los mercados del azúcar y la harina, que importaba y vendía al por mayor y de forma directa al público, como forma de frenar la suba constante de los alimentos.

Sin embargo, varias publicaciones del país vecino dan cuenta del fracaso de Emapa debido a que la venta de alimentos a los comerciantes a precios inferiores a los del mercado ocasionó que algunos de ellos, deseosos de obtener más ganancias de las que el gobierno les permitía, guardaran lo que obtenían, apostando a que la iniciativa gubernamental fracasaría. 

 
Por esta razón, Emapa tuvo que entrar en el mercado minorista, en los mismos sitios de expendio en los que operaban los comerciantes privados, generando malestar y protestas, según cuenta el artículo de agrofy.com.

Además, se asegura que la empresa estatal boliviana no logró cumplir con el rol de lograr la soberanía productiva, al no haber conseguido  mejorar los niveles de producción de forma cuantitativa y cualitativa.

De todos modos, Emapa sigue actualmente operando, focalizada en trigo, arroz y maíz al punto que desde la propia empresa aseguran que el acopio e industrialización de alimentos adquiridos de productores "constituyen la primera Reserva Estratégica de Alimentos del Estado Plurinacional de Bolivia"

https://www.iprofesional.com/

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