Balance o estrategia: La guerra en Ucrania exhibe las diferencias internas del Frente de Todos

Opinión 25 de febrero de 2022 Por Dihcar Labina
alberto cristina

En tanto el cristinismo y La Cámpora se refugian en un llamativo silencio por su afinidad histórica con Putin, Sergio Massa alinea su discurso con la OTAN y EEUU contra el presidente ruso, y por su parte, el albertismo pidió el cese de las acciones militares pero cuidándose.

Así, mientras Rusia y los países de la OTAN se disputan la geopolítica europea con Ucrania como "teatro de operaciones", en una guerra que escala peligrosamente, el Frente de Todos no logra una postura común para caracterizar el conflicto bélico.

Recién con el inicio de la incursión de tropas rusas en territorio ucraniano y los ataques aéreos contra objetivos estratégicos de ese país, el Gobierno de Alberto Fernández abandonó la postura cautelosa, neutralista y hasta complaciente con Vladimir Putin que había caracterizado el comunicado del martes, el que hablaba de una situación "generada en Ucrania", como si hubiera sido el producto de un fenómeno espontáneo, sin responsables políticos, al tiempo que evitaba mencionar a Rusia. El mensaje se limitaba a un llamado al diálogo entre las partes y el uso de la diplomacia para dirimir el conflicto.

Alberto Fernández buscaba así, no incomodar demasiado a Putin, con quien se había entrevistado pocos días antes en Moscú, y había llegado a decir -en un exceso de condescendencia y subordinación- que Argentina se ofrecía a ser "puerta de entrada de Rusia en Latinoamérica".

Un viraje en la posición argentina se terminó de decidir en la madrugada de ayer luego de largas discusiones entre el presidente Alberto Fernández y el canciller Santiago Cafiero. Finalmente, la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti recibió la instrucción de informar la nueva postura argentina en su habitual conferencia de prensa ante los periodistas acreditados en la Casa Rosada.

"Argentina reitera su firme rechazo al uso de la fuerza armada y llama a Rusia a cesar las acciones militares en Ucrania", leyó a media mañana la portavoz presidencial, Gabriela Cerruti, expresando una postura que la oposición calificó como "tardía".

En esas 48 horas que hubo entre un comunicado y otro, el Gobierno de Putin pasó de la amenaza a la agresión militar. Y eso fue lo que terminó inclinando la balanza y rompiendo el fino equilibrio que Fernández buscaba conservar en términos de diplomacia entre Estados Unidos y Rusia.

Consumado el hecho y las tropas rusas entrando por la fuerza a territorio ucraniano, ya no quedó margen al Gobierno para jugar a las escondidas en el plano comunicacional. El riesgo que corría Alberto Fernández era quedar mal con Washington y con Moscú a la vez. Además, el Gobierno podía justificar su postura en contra de Rusia apelando a la tradición histórica antibélica de Argentina. 

En este sentido, la Casa Rosada terminó tomando partido en contra de la invasión militar rusa, aunque sin expresar una condena enérgica como la que sí realizó el presidente de la Cámara de Diputados, Sergio Massa.

Cabe recordar que Estados Unidos es el principal accionista del Fondo Monetario Internacional y su apoyo es clave en la refinanciación de la deuda que tiene el Estado argentino con ese organismo, en el marco de un acuerdo que está avanzado pero que no está cerrado. Un gesto político que el Gobierno demócrata de Joe Biden considerase antipático podría hacer caer toda la negociación de un instante al otro.

En tanto, el kirchnerismo, optó hasta el momento, refugiarse en el hermetismo. Ni la vicepresidenta Cristina Kirchner, ni el diputado Máximo Kirchner, ni el gobernador Axel Kicillof ni el ministro de Interior Eduardo "Wado" de Pedro, ni ninguno de los principales referentes de ese espacio político definieron, al menos públicamente,  como caracterizar lo que está sucediendo en Rusia y asignar responsabilidades, o al menos un posicionamiento ante la invasión de Ucrania.

El histórico vínculo entre la actual vicepresidenta y Putin es conocido, y la decisión hasta  el momento, sería la de no generar ruidos que pudieran entorpecer a futuro esa relación, que también tiene que ver con una reivindicación del multilateralismo y no alineamiento a Estados Unidos. También con un posicionamiento vinculado a la tradición de no injerencia en los asuntos de otros estados.

En contraposición, Sergio Massa optó por un discurso más frontal contra Putin -a quien nombró explícitamente- a diferencia de lo expresado por la Casa Rosada. El líder del Frente Renovador, uno de los principales nexos del Gobierno con Estados Unidos junto a Gustavo Béliz y Jorge Argüello, condenó "enérgicamente la agresión unilateral ordenada por el presidente ruso Vladimir Putin" y solicitó a Moscú "cesar las hostilidades que desequilibran el frágil escenario internacional, librando un conflicto cuyo costo en vidas sería incalculable".

Además, Massa consideró la invasión rusa a Ucrania como "uno de los hechos más graves de las últimas décadas" y que "pone en peligro a todo el pueblo ucraniano, a Europa y desestabiliza al resto del mundo".

A las indisimulables diferencias en el frente oficialista por la estrategia de negociación con el FMI, que quedaron al desnudo con la renuncia de Máximo Kirchner a la presidencia del bloque en Diputados, ahora aparecen nuevas diferencias en el discurso sobre la crisis bélica que acontece en Europa del Este.

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