OPINIÓN: Un puente y una mujer

Opinión 11 de marzo de 2019 Por
Toneladas de hierro y cemento conforman una estructura rígida diseñada por la ingeniería para cruzar de una margen a otra de un río.
GUILLERMO WORMAN 1

Claro está que hablamos de un puente como una verdad irrebatible. Pero le ponen de nombre "Paseo de la Mujer". Corta la cinta la gobernadora Rosana Bertone. El cura párroco Aldo Moschetta reflexiona sobre la palabra en latín. No es una escena cotidiana. Aldo piensa en voz alta sobre las cosas que construimos para unir. Ya no es un acto pese a que está Ana de protocolo (tan genial como siempre) y Malena que oficia de maestra de ceremonias (lúcida como de costumbre). La escena ya es otro momento. De golpe, a cielo abierto, sucede otro fenómeno. Cómo es típico en Ushuaia, llueve con sol. A esa composición no le falta nada. 

Habla Rosana. Recuerda que estamos en un lugar que no tiene un nombre como todos los otros puentes. Escapa a la regla que todo debe tener una definición. A diferencia de otras obras, esto es un reconocimiento a las mujeres. 

Un paseo no es sólo una obra, es una concepción. Marcela Alfonso es arquitecta. Conjuga de una manera exótica sobriedad con simpatía. La idea fue de ella. Malena invita a desvelar el cartel de madera que le da identidad a la unión que pasa por encima del Rio Pipo. Se corre el telón y se resuelve el misterio: se trata de Paseo. Aplausos. No todos los días pasan estas cosas. Como en un encantamiento, la palabra volvió al puente en un paseo. Y le dio un sentido. Sino, sería solo el Puente 3 del Pipo. Con la misma lógica numérica que bautizamos barrios por la cantidad de viviendas. Y eso le resta identidad. Solo imaginemos llamar Barrio 1.478 viviendas a un Barrio llamado Evita.

Acá se puso todo el simbolismo arriba del río. O dicho de otra manera, el puente cobró sentido social y político.  
Cuenta Aldo que desde ese momento dejan de existir los que están de un lado y del otro. Rosana reflexiona sobre el día de la mujer. Es por un grupo de trabajadoras. Las palabras dicen mucho. Hablan por sí solas. La mujer como una actora de la transformación. Si, el momento es extraño: Aldo le suma  que no hay que usar agua bendecida porque, justo es ese momento, caen gotas desde el cielo. 

El cuadro ya es una escena y las fotos no alcanzan a reflejar lo que sucede. Malena da por terminado el momento. Todo sigue. Besos, abrazos, reencuentros que nunca tendrían que haberse roto.

Desde aquel instante el pueblo de Ushuaia tiene un tercer cruce para ir y venir desde y hacia la urbanización más importante de la ciudad. Nico siempre me repite el juego de palabras entre el árbol y el bosque. Es cuando se pierde perspectiva por mirar un punto. Es la escena. Lo que te transmite. Lo que te hace sentir, no lo que crees ver. 

Aldous Huxley en su libro menos conocido dice que la mente humana tiende (casi involuntariamente) a simplificar lo complejo, y que tendemos a asimilar. Con esa idea, bien podríamos confirmar que la gobernadora Rosana Bertone inauguró un puente. Y listo. Que es una obra más de las 200 que están en proceso. Le hicimos caso a Huxley y redujimos algo tan intenso como es el proceso de elaboración de una política pública al decir que hay un puente más. Eso es tan cierto como que la movilidad urbana del sector mejora, al menos, en un 33% desde ese instante. O que se planificó una acción para que las personas circulen con mayor inteligencia. 

Estaba Noelia en ese momento. Viene hace bastante tiempo planteando que no existe el derecho a la desigualdad entre iguales. También Marcela, que siempre hace un llamado alerta que en los momentos más complejos, siempre, por uno u otro motivo, las mujeres son las que más terminan padeciendo. 
Los que quieren mirar el puente pueden dejar de ver el bosque. Nico les diría que se pierden de comprender y disfrutar la escena. 

Ese mediodía de lluvia con sol ( una unión tan exquisita como menta con miel o limón y sal) pasó otra cosa. Allí hubo transformación. La política bien entendida es eso. 

A mí me conmovió. Supongo que una emoción similar a la de Gabriel, que me escribió el sábado por la noche, a la salida del cine, para compartir que "hay que tener valor para cambiar el corazón de la gente".

Un puente nos vuelve más iguales, siempre que sea un vía de ida y vuelta. O bien nos abre una entrada o un salida. Un paseo es más que todo esto. La palabra remite a sentirse bien, a un momento de satisfacción. 

O podemos ver muchos metros cúbicos de hormigón y toneladas de hierro armado que pasan por arriba de un río. Lo voy a hablar con Nico, para ver qué me dice; aunque sospecho la respuesta.

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