CASO MELELLA: Imputaciones cruzadas entre la defensa y la querella

Mientras el abogado querellante, Francisco Giménez calificó de "tortuosa" la audiencia de seis horas a la que, el juez Raúl Sahade, sometió al testigo Rivas, el abogado defensor de Gustavo Melella, Francisco Ibarra, desmintió las declaraciones de Giménez, respecto a la audiencia y calificó como un "bochorno" a la misma, negando enfáticamente "aprietes y torturas":
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QUÉ DIJO LA QUERELLA.

En declaraciones a Radio Provincia, el abogado querellante de la causa contra Gustavo Melella, Francisco Giménez, catalogó de "tortuosa" a la audiencia de seis horas a la que, según sus expresiones, el juez Raúl Sahade sometió al testigo Rivas, en la jornada de ayer, donde el declarante se habría descompensado.

El abogado había presentado una serie de recursos para que los denunciantes no fueran citados, entendiendo que se los expondría a una “revictimización”, pero finalmente se fijaron las audiencias para esta semana.

Según explicó Gimenez, “la víctima estuvo alrededor de seis horas a disposición del juzgado, en una audiencia infinita. Los abogados defensores decían que tenían muchas más preguntas para hacerle y ni siquiera se llegó a la mitad. De por sí citar a declarar a las víctimas de abuso sexual no es necesario, porque declaran una sola vez en la instrucción y después pasan al juicio oral”.

Con respecto a los otros testigos -Suasnabar y Lovera- Giménez comentó que el Juez adelantó, vía telefónica, que se suspendieron las audiencias. Asimismo, consideró al procedimiento como "absolutamente irregular" y explicó que "se trata de encontrar contradicciones y someter a las víctimas a este tipo de interrocatorios, que terminan como terminó Rivas".

También acusó al juez de “no tener ningún tipo de empatía con la víctima" por tratarlo "de manera hostil" y donde "se lo amenazó con un procedimiento penal por falso testimonio, y sobre el final, cuando se descompuso, dijo que no quería contestar más preguntas sobre sus medios de vida, cuál era su sustento antes y después, que implica investigar a la propia víctima”.

“Hubo un trato hostil, una fuerte presión hacia el testigo. Ni bien comenzó la audiencia, el juez comenzó a hacerle preguntas que ya le había hecho cuando le tomó la denuncia. Insistió en que la víctima declarara todo de nuevo y se trabó cuando pretendía investigarlo. Cuando se descompuso, le dijo al juez que no iba a contestar sobre su medio de vida anterior a todo esto, porque a nadie le importa y aparte ya había dicho que trabajaba en un taxi. El propio juez nos advirtió que lo veía mal y el que llamó al servicio de ambulancia”, relató Giménez.

Aclaró que no fue necesario trasladarlo al hospital, porque fue simplemente una baja de presión.“No fue trasladado al hospital, estuvieron los servicios de emergencia y los médicos luego dijeron que estaba compensado”, concluyó, previendo que directamente se debe pasar a juicio oral.

QUE DIJO LA DEFENSA.

En tanto el abogado defensor del intendente Melella, Francisco Ibarra, en declaraciones a Radio Nacional  manifestó que no pudo formular “una sola pregunta” ante la oposición permanente de la querella. Asimismo negó "aprietes y torturas".

“Esto es manifiestamente falso, es mentira, no ocurrió así sino que fue todo lo contrario. El señor Rivas no declaró en ningún momento, porque de las seis horas de la audiencia, declaró 20 minutos en términos reales. El resto del tiempo estuvo en una sala contigua a la espera de que se pudieran resolver todas las oposiciones que realizaba la querella”, sostuvo Ibarra, desmintiendo así las declaraciones de la querella.

“Como abogado de la defensa solamente pude hacer una sola pregunta, que fue cuándo conoció al señor Melella. Ante esta pregunta se dio la primera oposición y así seguimos hasta las cinco y media de la tarde. Rivas no pudo declarar ni una sola palabra y estuvo en una habitación contigua”, explicitó

“Estuvo presente el fiscal mayor y todas las partes. Cuando se hicieron las cinco y media de la tarde, yo planteé que esto era una parodia, porque se nos impedía hacer cualquier clase de pregunta ante oposiciones infundadas, por lo que no tenía ningún sentido seguir avanzando. En la primera declaración, cuando se inicia la causa, no estuvieron presentes las partes, ni siquiera la fiscalía. En esta declaración estábamos presentes todas las partes y teníamos que poder preguntar, pero en la audiencia de ayer, que está en todas las actas, no pudimos realizar una sola pregunta", sostuvo.

"Hubo siete oposiciones que formuló la parte querellante, y está en todo su derecho de formularlo. Siendo las cinco y media de la tarde no pudimos hacer una sola pregunta. El pobre hombre (Rivas) iba de una oficina a la otra, porque cada vez que se hace una oposición tiene que salir del cuarto y esperar a que se resuelva. Cuando volvía, se presentaba un recurso de apelación y volvía a la otra oficina. Las siete oposiciones fueron rechazadas por improcedentes y la misma fiscalía se oponía a las peticiones que realizaba la querella. Queríamos seguir avanzando, pero había una constante oposición. En un momento el fiscal dijo que se tenía que retirar por una cuestión personal, y la audiencia terminó porque nosotros lo solicitamos”, afirmó.

Respecto de la descompensación de Rivas, señaló que “el testigo dijo que estaba desde las 11 de la mañana, que no había comido y se sentía un poco mareado. El juez pidió la ambulancia para controlar su estado, y estaba en situación normal, por lo tanto se retiró la ambulancia y ya no se podía seguir con la declaración. El testigo se sentía cansado y todos estábamos cansados”, relató.

La audiencia quedó suspendida hasta otra oportunidad y “tendrá que volver a ser citado porque no empezamos con la declaración. Lo que sucedió ayer fue un circo, porque no se pudo llevar adelante ninguna clase de interrogatorio. Una niña de 13 años se presentó ante el tribunal y declaró en dos oportunidades, y no me van a decir que una persona de casi 70 años no puede formular una declaración para que las partes podamos escuchar de qué se trata. Esa declaración es tan importante que puede llegar a ser hasta la única prueba que existe en esta clase de juicios. Es una vergüenza y una lástima para el proceso”, consideró.

“A los efectos del juicio esto es realmente un entorpecimiento y lo hicimos saber en la misma audiencia. Esta audiencia ha sido suspendida pero Rivas tendrá que declarar. Yo espero que sea cuanto antes para poder ejercer el derecho de defensa y preguntar las cuestiones mínimas”.

"Hubo tres preguntas que hizo la fiscalía y hubo contradicciones de Rivas con su primigenia declaración y, cuando nos tocó el turno a nosotros, no pudimos preguntar sobre esas contradicciones. El juez formuló la primera pregunta y ya tuvo la oposición de la querella. Hubo que resolver eso, hubo recurso de apelación, reservas y demás. Cada oposición demoró entre media hora y una hora para resolverse, y fueron rechazadas por improcedentes. El testigo volvía a la audiencia y, ante la segunda pregunta se hacía el mismo planteo, y así sucesivamente”.

Finalmente Ibarra cree que no se citará a nueva audiencia “hasta después de las elecciones. Esto tiene un claro tinte político y lo único que interesan son los ribetes políticos que pueda llegar a tener, y cómo perjudica a una persona que se presenta a un cargo electivo. Hasta que no termine el proceso electoral va a seguir este circo mediático. Ayer fue un bochorno haber estado seis horas sin poder llevarnos una sola conclusión”.

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