


El Gobierno oficializó un nuevo aumento de impuestos a combustibles: a partir de cuándo y cuánto será
Actualidad30/08/2025




El precio de los combustibles vuelve a estar en el centro de la escena. El Gobierno puso en marcha un nuevo esquema de actualización de impuestos que impactará de lleno en naftas y gasoil a partir de septiembre. La medida quedó plasmada en el Decreto 617/2025 y busca regularizar los ajustes que habían quedado en pausa durante 2024.


El decreto establece incrementos fijos en los tributos que pesan sobre los combustibles líquidos y sobre el dióxido de carbono, y dispone que los aumentos se apliquen en dos etapas: una en septiembre y otra en octubre. El cálculo de estas subas responde a la fórmula que ajusta los valores cada trimestre de acuerdo con el Índice de Precios al Consumidor que publica el INDEC.
Desde 2018, los impuestos se actualizan siguiendo la inflación, aunque distintos gobiernos decidieron posponerlos en varias oportunidades para evitar un traslado inmediato a los surtidores. Esta vez, la administración nacional resolvió avanzar con la regularización y fijó fechas precisas para completar la transición.
En concreto, las naftas pagarán $10,523 adicionales por litro en concepto de impuesto a los líquidos y $0,645 por litro por el gravamen al dióxido de carbono. Para el gasoil, el incremento será de $8,577 por litro en el gravamen general, $2,895 en la alícuota diferencial que rige para zonas como la Patagonia y algunas regiones del interior, y $0,978 por litro por el tributo al CO2.
Si bien el impuesto al dióxido de carbono representa un porcentaje menor dentro de la carga total, cumple un rol fiscal y ambiental, ya que se actualiza en paralelo para mantener su valor real en relación con la inflación. De esa manera, se busca que el impacto de los combustibles en la recaudación y en la política energética no pierda peso frente a la variación de precios.
Por un lado, el Gobierno sostiene que debe cumplir con la obligación legal de actualizar cada enero, abril, julio y octubre; por el otro, intenta administrar el efecto que estos ajustes tienen sobre la inflación y sobre los costos de transporte y logística, donde el precio de los combustibles es determinante.













