Martín Perez en los 105 años de Río Grande: un fuerte llamado a defender la industria, el trabajo y la soberanía

Tierra del Fuego11/07/2026Redacción P24Redacción P24

En un contexto nacional y provincial marcado por la complejidad económica, Río Grande conmemoró su 105° aniversario con un Acto Central que combinó una fuerte impronta cultural con definiciones políticas de peso. El intendente Martín Perez encabezó la ceremonia y aprovechó el escenario para lanzar una convocatoria amplia a la comunidad, centrada en la defensa irrenunciable del trabajo fueguino, el desarrollo industrial y la soberanía.

El evento no solo funcionó como un espacio de celebración identitaria, sino también como una vidriera de alta densidad política. En primera fila se ubicaron la vicegobernadora de la provincia, Mónica Urquiza; el intendente de Tolhuin, Daniel Harrington; senadores y diputados nacionales, además de referentes de las Fuerzas Armadas, de Seguridad y del arco político local. La postal institucional buscó exhibir cohesión en momentos donde la agenda regional exige consensos mínimos frente a las presiones externas.

La identidad como trinchera: "La casa de todos"

El discurso de Perez estuvo atravesado por un concepto que el municipio viene instalando como marca de gestión y de pertenencia: Río Grande como "la casa de todos". El Intendente apeló a la fibra histórica de la ciudad, rindiendo homenaje tanto a los riograndenses nativos como a aquellos que migraron desde distintos puntos del país para forjar su proyecto de vida en el norte de la isla.

"La historia de Río Grande es, antes que nada, la historia de su gente. Porque no hay ciudad sin vecinos. No hay desarrollo sin trabajo. Y no hay futuro sin comunidad", sentenció Perez en el tramo más emotivo de su alocución.

El mensaje buscó tender puentes de solidaridad en un tejido social golpeado por la coyuntura. Al reconocer explícitamente las dificultades económicas que atraviesan muchas familias de la ciudad, el mandatario municipal no optó por el lamento, sino por el rescate de la resiliencia histórica local: "Cada crisis encontró a vecinos y vecinas dispuestos a ponerse de pie, a ayudarse mutuamente y a seguir construyendo. Ese espíritu sigue vivo".

Los tres ejes de la resistencia local: Trabajo, Industria y Soberanía

Más allá de la lógica conmemorativa, el discurso de Martín Perez dejó marcas claras sobre hacia dónde apuntará la estrategia política y discursiva del municipio en los próximos meses:

  • Defensa del régimen industrial: Frente a los embates que suele sufrir la Ley 19.640, el Intendente ratificó la necesidad de blindar el empleo local y fortalecer la industria tecnológica y manufacturera instalada en la ciudad como motor de la economía real.

  • Anclaje en las juventudes: Perez ligó la inversión pública en áreas clave como educación, tecnología, cultura, deporte y salud con el arraigo de las nuevas generaciones. La apuesta, según se desprende de sus palabras, es evitar el éxodo de jóvenes garantizándoles un horizonte previsible en su propia ciudad.

  • Capital Nacional de la Vigilia: La Causa Malvinas ocupó, como es habitual en la liturgia riograndense, un lugar central. Ante la mirada atenta de los Veteranos de Guerra presentes, Perez reafirmó que Río Grande "es la ciudad de la soberanía" y ratificó el compromiso irrenunciable sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur, Sandwich del Sur y los espacios marítimos circundantes.

Cultura, emoción y el cierre político

La ceremonia estuvo matizada por una serie de espectáculos artísticos especialmente producidos para la ocasión. A través de cuadros que fusionaron danza, música y diversas expresiones culturales, se buscó reflejar el crisol de identidades que componen la idiosincrasia riograndense y su evolución a lo largo de estos 105 años.

Hacia el cierre, Perez insistió en la necesidad de proyectar una ciudad "más justa, más moderna, más integrada y más solidaria", apelando a la memoria de los pioneros que dejaron su huella.

Con este acto, Río Grande no solo celebró más de un siglo de vida; también dejó en claro que, ante los desafíos del presente, el norte de Tierra del Fuego busca abroquelarse detrás de sus banderas históricas: el trabajo, la producción y la soberanía territorial.

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