OPINIÓN | Presidente, con todo respeto: usted es un insolente

20/10/2026 Por Dihcar Labina
Hay cosas que se dicen en la televisión o en las redes y que te dejan masticando bronca por horas. Pero lo que soltó el presidente Javier Milei al ningunear a la multitud de argentinos que luchan día a día para estirar el sueldo y llegar a fin de mes ya no es solo una provocación teórica o un tecnicismo de economista de panel: es, lisa y llanamente, una falta de respeto brutal. Tildar la angustia popular de "una pelotudez del tamaño de una casa" revela un nivel de desconexión y crueldad que hiere.

Porque vamos a decir las cosas como son: para el que está frente a una planilla de Excel calculando superávits ficticios, la vida es una suma de números que cierran con fórceps. Pero para Doña Rosa que cuenta las monedas en la fila del supermercado, para el laburante que dejó de cargar la SUBE para ir caminando o para el jubilado que elige qué remedio comprar y cuál dejar para el mes que viene, la crisis no es ningún invento periodístico ni un "slogan de la oposición". Es la realidad diaria, pesada y angustiante.

Tratar de "boludos" o conspiradores a quienes declaran no llegar a fin de mes es ignorar con soberbia la diaria del pueblo que gobierna. ¿En qué país vive el Presidente? ¿En serio cree que millones de familias hacen malabares por puro gusto o por seguir una agenda mediática? Minimizar el hambre, los aumentos desmedidos de tarifas, los alquileres impagables y los sueldos congelados con un insulto chabacano no lo hace parecer un tipo "picante" ni un líder "anti-casta": lo muestra como un insolente sin empatía.

Presidente, el liderazgo exige aplomo, pero sobre todo sensibilidad humana. Se puede debatir el rumbo económico, se pueden discutir las metas fiscales y hasta se puede pedir paciencia en un proceso difícil. Lo que no se puede —y no se debe tolerar— es la burla y la descalificación hacia el sufrimiento ajeno.

Decir que la gente no llega a fin de mes no es una "pelotudez", Presidente. Insolencia, en cambio, es mirarle la heladera vacía a la gente y decirle en la cara que se lo está inventando.
Porque no es lo mismo darle de comer a cuatro perros ( que según usted son su familia)... pero eso usted no lo conoce, porque no camina la calle, vive con miedo a que lo vean y lo traten como usted acostumbra a tratar a quienes no piensan como usted...
Por lo menos así lo veo yo... CONTINUARÁ...

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