El "ex funcionario" con apodo particular ¿Diminutivo de pájaro?

Carta de lectores Por Vanesa Carbone

Buenos Aires.

Pase la adolescencia, estudiaba y trabajaba. Logré tener por recomendación de mi padre el trabajo de mis sueños y me topé como jefe con alguien que en apariencia parecía un buen padre de familia, ejemplar esposo, buen jefe, hasta que se quedaba solo, ahí parecía olvidarse del buen tipo que era y convertirse en otra cosa.

Tenía un hermoso trabajo y un buen día mi jefe decidió acosarme laboralmente, comenzó con insinuaciones de todo tipo, repito de todo tipo.

En el horario de almuerzo, solía hacerme ir a los lugares donde él almorzaba, cada vez la excusa era distinta, llevarle carpetas, papeles, etc. La secuencia era siempre la misma , yo iba, le llevaba la documentación que me pedía, lo saludaba para retirarme a la oficina nuevamente y él me pedía que me quedara, acto seguido, venía la invitación para que almorzara con él, la cual siempre rechazaba y terminaba mirándolo mientras el comía solo y por supuesto, no faltaría el momento en el que el indagaría sobre mi situación sentimental, era siempre la misma pregunta.

Esa secuencia se repitió varias veces. Incómoda y cansada de ese tipo de cosas, recurrí a la única persona que sabía me podía ayudar, mi papá, jamás le había pedido a mi padre que interviniera en algo, pero esta vez lo necesitaba! , lo llamé, le conté lo que sucedía en mi trabajo, no podía trabajar tranquila, le pedí que hablara con él y así lo hizo.

Días después me tuve que ir, esa situación me había costado mi trabajo. Fui despedida.

El rumor de lo sucedido ya se había corrido y como si quedarme sin trabajo fuera poco, mi ex jefe había decidido desprestigiar, ensuciar y mentir, sobre mi persona y mi familia, tratando de desarticular los rumores que se habían corrido sobre él y lo sucedido; el acoso laboral hacia mi persona .

Mi ex jefe escribió en cada blog de internet, Facebook y red social que encontraba a su paso, como todo cobarde con un alias para esconderse tras el anonimato, un gran indigente intelectual que dejaba a su paso por las redes sociales rastros que confirmaban todos sus actos de cobardía.

Llegó a pedirle a medios fueguinos, diarios y portales de internet (cómplices de la violencia machista) que publicaran notas sobre mi persona para continuar ensuciándome, a mi, a mi familia, para que que olvidaran que el me había acosado laboralmente y posteriormente despedido por exponerlo ante mi padre.

Mi padre tuvo que llamar a esos diarios y decirles que de continuar iban a ser demandados, así, de esa forma se entero que mi ex jefe acosador estaba detrás de tan cobarde actitud.

Hoy que ya no temo puedo decir, llegar al acoso laboral habla más de él como sujeto, que cualquier campaña política barata con la que pretenda limpiar su imagen.

Nunca tuvo muchas luces...

Esta sigue parte de mi historia ( continuará)

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