La Pampa: La provincia con más muertes por armas de fuego de la Argentina

La Pampa 13 de mayo de 2024
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La Pampa es la provincia del país con más porcentaje de mujeres asesinadas con armas de fuego. En el segundo lugar se encuentra Río Negro, donde de 19 femicidios ocurridos entre 2017 y 2022, 7 murieron por disparos. Una de las claves para evitar la violencia machista extrema es sacarlas de circulación. Miradas de especialistas y planes de acción.

El desarme con perspectiva de género fue planteado por el diario Río Negro en una nota con el licenciado en Criminalística y perito de la región, Eduardo Prueger. 

Las armas de fuego dispersas en la sociedad afectan al conjunto de la población, pero sobre todo a las mujeres y disidencias. Los agresores utilizaron pistolas, revólveres y escopetas para matar en uno de cada cuatro femicidios (25%), sobre un total de 1.628 víctimas, según datos del Registro Nacional de Femicidios de la Justicia Argentina (Rnfja), elaborados por la Oficina de la Mujer de la Corte Suprema de Justicia de la Nación. 

"Cada año mueren aproximadamente entre 250 y 300 mujeres víctimas de femicidio. La tasa de homicidios dolosos en general, sin distinción por género, disminuyó notablemente en los últimos ocho años, pero no se reflejó en la tasa de femicidios. Este hallazgo abona el argumento de que los homicidios de mujeres por razones de género responden a causas distintas", analizó Prueger.

Y agregó: "Si bien la cantidad de homicidios dolosos en Argentina disminuyeron notablemente en los últimos años, no sucede lo mismo con los femicidios".

Para el becario del Conicet y docente en la Universidad Nacional de Río Negro, los mecanismos de muerte principales o más frecuentes en los casos de femicidio son la fuerza física (golpes y estrangulamiento) y le siguen arma de fuego y arma blanca en un rango similar y parejo. "El segundo medio comisivo más frecuente varía año a año entre estas últimas dos", explicó. 

"En Río Negro, de 19 asesinadas en entre 2017 y 2022, siete murieron por disparos (37%), convirtiéndose en la segunda provincia, tras La Pampa, con más porcentaje de muertas por armas de fuego de la Argentina", mencionó el artículo.

Varones y armados

Según datos relevados por la Agencia Nacional de Materiales Controlados (Anmac), en Argentina el 99% de los usuarios de armas registrados son varones y solo el 1% son mujeres. 

"Una de las características centrales de las armas de fuego es su mayor letalidad en comparación con otros medios utilizados. La mayor eficacia, limita la posibilidad de arrepentimiento, la búsqueda de ayuda, la detección por terceros, la intervención temprana y la asistencia médica", dice el artículo firmado por la periodista Florencia Bark.

"Por estos motivos, la necesidad del desarme de la población es acuciante y una pieza clave para la prevención de nuevas víctimas. Centralmente porque el femicidio suele ser un estadio posterior luego de prácticas previas de violencia o bien, un intento (tentativa)", agrega.

Y cita que así lo revelan las cifras de la Oficina de la Mujer: en uno de cada tres vínculos donde hubo un femicidio directo cometido con arma de fuego, ya había antecedentes de violencia de género, es decir, ese arma se podría haber quitado de la escena del crimen a tiempo. 

Según la información de la Corte Suprema, las víctimas de femicidio con armas de fuego conocían a sus agresores en casi nueve de cada diez casos: un 69% eran pareja o expareja. En un 40% de los hechos, femicida y víctima vivían en la misma casa, es decir, el arma -autorizada o no- convivía bajo el mismo techo. 

De la información disponible y de las medidas relevadas, ninguno de los 404 casos a nivel nacional incluyó restricciones sobre las armas de fuego, tal como lo dispone el inciso a.4., artículo 26, de la Ley 26485: "Prohibir al presunto agresor la compra y tenencia de armas, y ordenar el secuestro de las que estuvieren en su posesión".

La primera campaña

En 2020-2021 surgió la primera "Campaña de Desarme con Perspectiva de Género" en el marco del Plan Nacional de Entrega Voluntaria de Armas de Fuego y Municiones de la Agencia Nacional de Materiales Controlados que ya venía funcionando hace más de 15 años, bajo la órbita del Ministerio de Seguridad de la Nación.

El trabajo fue conjunto entre la Anmac y el exministerio de las Mujeres, Géneros y Diversidad y formaba parte de las acciones del Programa Interministerial de Abordaje Integral de las Violencias Extremas por Motivos de Género, hoy inexistente ante el cambio de gobierno.

"El objetivo es incorporar la perspectiva de género al desarme voluntario de la sociedad civil por la estrecha relación entre la tenencia de armas de fuego y los femicidios".

Entre las acciones preventivas, se llevaron a cabo tres líneas de acción: el trabajo con la justicia, a través de trabas registrales a varones denunciados por violencia de género para que no puedan acceder a la condición de legítimos usuarios; la participación ciudadana a partir de la publicación de solicitantes y portación para que quienes tengan causas justificadas puedan oponerse; y en tercer lugar, el trabajo con fiscalías, en casos de denuncias sobre violencia de género o familiar, para inhabilitar al denunciado hasta que se esclarezca la causa.

Opresión y desigualdad

El femicidio es la manifestación extrema de un sistema de opresión y desigualdad cometidos por varones motivados por el odio, desprecio, placer o por un sentido de propiedad sobre las mujeres, según Caputi & Russell (1990). Así lo expresó Eduardo Prueger en el "Estudio sobre homicidios en Argentina: un análisis del periodo 2001-2021", una publicación del Centro de Estudios Latinoamericanos sobre Inseguridad y Violencia (Celiv) de la Universidad Nacional de Tres de Febrero en la que participó.

"El móvil desencadenante del hecho más frecuente es el intento de separación por parte de la víctima: si no estás conmigo, no estás con nadie", así dice la frase amenazante más repetida por los femicidas.

Del total de 361 víctimas directas en el país, 352 eran mujeres cis y nueve mujeres trans/travestis. En promedio, tenían 37 años de edad, al menos 18 estaban embarazadas, doce eran migrantes internacionales, diez se encontraban en situación de prostitución.

Desde una perspectiva criminalística, Prueger abona a la caracterización de estos hechos teniendo como eje central, el "ensañamiento en el cuerpo de las mujeres", que se percibe por la multiplicidad de lesiones, diversidad de agentes lesivos, el daño innecesario previo a la muerte, las maniobras de ocultamiento como el desplazamiento y descarte de los cuerpos como objetos desechables (algunos semienterrados, desnudos y en algunos casos con signos de abuso sexual). Todo esto "forma parte de una realidad inocultable", aseguró el licenciado en Criminalística de Río Negro.

Otras tipologías como el femicidio en grado de tentativa y el suicidio vinculado o suicidio feminicida tienen una mayor invisibilidad. Además, el docente de la Universidad de Río Negro destaca que en algunas ciudades del país los femicidios no solo aumentaron sino que han aparecido tipologías "nuevas" relacionadas con economías ilícitas y la violencia feminicida narco.

Nota:www.eldiariodelapampa.com.ar

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