


OPINIÓN | Chau PASO, hola COLECTORAS: Una jugada que podría redefinir el mapa político y el tablero en Tierra del Fuego
Opinion03/07/2026 Por Dihcar Labina

La rosca política en Argentina no descansa y la reforma electoral volvió a ponerse en el centro de la escena. El oficialismo, ahora con la gestión del nuevo jefe de Gabinete en la mesa de negociaciones, busca destrabar un proyecto clave: la eliminación o suspensión de las PASO (Primarias Abiertas, Simultáneas y Obligatorias), una herramienta que el Ejecutivo considera costosa y un "experimento fallido".
Sin embargo, en el Senado los números están ajustados y los aliados dialoguistas —especialmente la UCR y varios gobernadores provinciales— miran de reojo cualquier cambio drástico que altere el tablero para las próximas elecciones. Para destrabar este freno, en los pasillos de la Casa Rosada empezó a sonar fuerte una alternativa: un esquema inspirado en las listas colectoras, adaptado al nuevo sistema de Boleta Única de Papel (BUP).
Del rechazo a la seducción: ¿Qué son las colectoras?
En el folclore político argentino, las listas colectoras permiten que diferentes partidos o facciones locales lleven candidatos propios para categorías menores (como legisladores o intendentes), pero todos terminen "colgándose" o aportando sus votos a una misma candidatura principal (por ejemplo, a Gobernador o Presidente).
Para el Gobierno, poner esta opción sobre la mesa es una jugada puramente estratégica:
Sumar apoyos clave: Permite ofrecerles una salida a los gobernadores y al radicalismo, quienes temen que sin las PASO sus frentes internos se rompan al no tener cómo dirimir candidaturas.
Consensuar la Boleta Única: Al amalgamar este sistema con la BUP, el oficialismo intenta rescatar el corazón de su reforma política antes de que termine el año parlamentario.
Gobernabilidad: Ofrece un "traje a medida" en las provincias para sellar alianzas tácticas de cara al futuro electoral, flexibilizando la competencia interna sin la necesidad de movilizar a todo el padrón en una elección primaria obligatoria.
El dato: Eliminar las PASO requiere una mayoría absoluta en el Congreso. Sin el aval de los bloques provinciales y el radicalismo, cualquier intento de reforma nace muerto en el Senado.
Las dudas, por supuesto, siguen vigentes. Mientras el oficialismo lo defiende como una modernización institucional y un ahorro fiscal gigantesco, desde sectores de la oposición alertan que revivir las colectoras podría complejizar la oferta electoral y desvirtuar el espíritu original de transparencia que se buscaba con la Boleta Única. Las cartas están echadas y la negociación promete ser larga.
El laboratorio fueguino: ¿Cómo impactaría el sistema de colectoras en la Isla?
Si la rosca en el Congreso nacional avanza y las "colectoras" con Boleta Única de Papel se vuelven ley, el mapa político de Tierra del Fuego va a sufrir un terremoto. Nuestra provincia tiene una dinámica electoral particular: es un territorio con un fuerte arraigo de partidos municipales y provinciales, personalismos muy marcados y un histórico desdoblamiento de las elecciones locales respecto de las nacionales.
Sin las PASO, pero con colectoras, las estrategias de los principales armados de la isla darían un giro de 180 grados. Así se acomodaría el tablero local:
El peronismo y los intendentes: ¿Unidad o atomización contenida?
El ecosistema del Justicialismo y sus aliados locales siempre miró de reojo las internas abiertas. La eliminación de las PASO le quita la presión de tener que ordenar las apetencias políticas en una urna obligatoria previa.
El factor de las colectoras: Para intendentes y referentes con peso territorial (como los de Río Grande o Ushuaia), las colectoras son música para sus oídos. Les permitiría presentarse como candidatos compartiendo la "cabeza de la boleta" (por ejemplo, apoyando un mismo candidato a Gobernador o Diputado Nacional), pero llevando listas locales de concejales o legisladores completamente separadas.
Esto evitaría que las fuertes peleas internas terminen rompiendo los frentes, dándole espacio a sectores del kirchnerismo duro, el peronismo tradicional y partidos aliados (como Forja o Nuevo País) para competir de manera independiente a nivel local, pero sumando todos hacia arriba.
La Libertad Avanza y el desafío de consolidar estructura
Para el oficialismo nacional, liderado en la provincia por figuras con fuerte exposición mediática e institucional (como el diputado nacional Santiago Pauli o el senador Agustín Coto), el escenario cambia.
La trampa de la falta de "aparato": LLA demostró que mide muy bien en la isla por el arrastre de la marca nacional, pero todavía carece del entramado militante y de partidos satélites que sí tienen el peronismo o el Movimiento Popular Fueguino (MPF).
Si se habilitan las colectoras, LLA se vería forzada a tejer alianzas de conveniencia con partidos locales chicos que quieran "colgarse" de su boleta principal para sobrevivir. Sería la llave de entrada para que vecinalismos o disidentes de otros partidos busquen cobijo bajo el ala libertaria, aunque eso implique el riesgo de licuar la pureza ideológica del espacio en la provincia.
La UCR y Juntos por el Cambio: El regreso de la vieja supervivencia
Para el radicalismo fueguino, que históricamente ha sabido usufructuar la herramienta de las PASO para dirimir sus históricas diferencias entre sectores más conservadores y líneas internas más tradicionales, la desaparición de las primarias es un dolor de cabeza. Sin embargo, las colectoras le abren una ventana de oportunidad.
Referentes históricos de la UCR o figuras del PRO local podrían armar listas legislativas propias y confluir en una misma candidatura mayor.
Esto evitaría el desgaste y las heridas que suelen dejar las internas cerradas, permitiéndoles presentarse como una opción unificada hacia las categorías nacionales, pero midiendo fuerzas reales a nivel provincial o municipal con listas espejo.
El histórico rol del Movimiento Popular Fueguino (MPF)
Si hay un partido que sabe cómo jugar el juego de las alianzas cruzadas en Tierra del Fuego, es el MPF. Con fuerte presencia en los concejos deliberantes y la legislatura, el "mopofismo" se convertiría en la colectora más codiciada de la isla. Su flexibilidad les permitiría aportar su estructura histórica a frentes provinciales mayores, manteniendo su identidad intacta a nivel municipal sin necesidad de someterse a una interna totalizadora.
Como corolario, en una provincia con un electorado tan fragmentado y con ciudades que tienen dinámicas políticas tan distintas entre sí, las colectoras funcionarían como una válvula de escape perfecta para las ambiciones personales. En lugar de obligar a los candidatos a bajarse o a competir a todo o nada en una PASO, les permitiría a todos estar en el cuarto oscuro, compitiendo abajo pero tributando arriba.






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