




Abrió en Río Gallegos la primera carnicería exclusiva de guanaco del país y vende desde $5.800 el kilo
Actualidad13/07/2026
Redacción P24

La escena gastronómica y comercial de la Patagonia vive un cambio histórico. Lo que durante décadas estuvo estrictamente limitado a la caza de subsistencia, la cocina gourmet de nicho o las cartas exclusivas para turistas, hoy llega a las heladeras del vecino común.
En Río Gallegos abrió sus puertas el primer local de la Argentina dedicado exclusivamente a la comercialización de carne de guanaco, una apuesta que busca instalar esta proteína autóctona como una alternativa masiva y accesible a la carne vacuna.
El proyecto es impulsado por Ricardo López, propietario del conocido almacén gastronómico Lihuen, quien lleva más de 15 años trabajando en la provincia de Santa Cruz en el desarrollo de un esquema de aprovechamiento responsable, sustentable y legal de este recurso natural.
De plato exótico a la mesa cotidiana
La intención central del comercio es romper con el prejuicio del guanaco como un "lujo" gastronómico y ofrecerlo como un producto diario. Ante el constante aumento de los cortes vacunos tradicionales, este nuevo espacio se presenta con una lista de precios sumamente competitiva para el bolsillo local:
Paleta sin hueso: $5.800 por kilo.
Carne picada: $6.500 por kilo.
Bife ancho / Bife angosto: $9.400 por kilo.
Además de los cortes congelados para cocinar en casa, el local ya ofrece productos elaborados y comidas listas para consumir, una vuelta de tuerca comercial para facilitar la inserción del producto en la rutina de las familias.
Más proteínas y menos grasa: el valor nutricional
El atractivo para el consumidor no reside únicamente en el impacto económico. Desde el punto de vista de la salud, la carne de guanaco cuenta con propiedades biológicas excepcionales. Según explican los impulsores del proyecto, contiene aproximadamente un 20% más de proteínas que la carne vacuna, presenta niveles bajísimos de colesterol y casi no posee grasas.
Esta última característica —su condición de carne magra al extremo— fue uno de los mayores desafíos técnicos a los que se enfrentaron durante años para lograr productos derivados como jamones y conservas sin que perdieran jugosidad.
Un circuito sustentable y libre de clandestinidad
Uno de los pilares del proyecto es el estricto circuito de trazabilidad para combatir el mercado informal de la caza clandestina. Toda la materia prima proviene del Frigorífico Montecarlo, bajo un esquema articulado con organismos provinciales, entidades rurales y el sector gastronómico de Santa Cruz.
El proceso está diseñado bajo pautas de bienestar animal: contempla la captura y el traslado de los ejemplares hacia corrales acondicionados especialmente para reducir los niveles de estrés previos a la faena. De acuerdo con los especialistas del sector, este manejo controlado es el secreto que permite obtener cortes notablemente más tiernos y con un sabor suave, derribando el mito de que la carne de fauna silvestre es siempre dura o "fuerte".
Con esta apertura, Santa Cruz da un paso clave no solo en la diversificación de su matriz comercial y gastronómica, sino en la validación de un modelo de manejo de fauna que promete rendimiento ecológico, salud para el consumidor y un fuerte alivio para el bolsillo patagónico.








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