​OPINIÓN| Derecho a la protesta vs. derecho a laburar: el callejón sin salida de la calle San Martín

21/08/2026 Por Dihcar Labina

La cosa en el centro de Ushuaia se puso picante, pero no por el clima, sino por la bronca de los comerciantes. El sector privado salió a pegar el grito en el cielo por el acampe y las protestas sobre la calle San Martín —el corazón comercial de la ciudad— porque dicen que las pérdidas ya son insostenibles y que la caída de ventas les está haciendo sangrar el bolsillo en el peor momento.

​Nadie niega que cada cual tenga derecho a protestar y pedir por lo suyo, pero cortar la arteria principal donde labura la mitad de la ciudad es tirar del piolín hasta que se corte. Las cámaras empresarias fueron bastante claras: no se meten en si el reclamo (del SUTEF y compañía frente a Gobernación) es justo o no, pero advierten que la metodología está arruinando a los que se ganan el mango día a día.

​Sin clientes, con impuestos y sueldos por pagar

​El diagnóstico de la calle es cortito y al pie:

  • Negocios vacíos: El bloqueo ahuyenta a los turistas y a los vecinos; nadie quiere meterse en el quilombo a comprar nada.
  • Costos por las nubes: Los gastos fijos no se frenan por un acampe. Los alquileres, las boletas de luz y las cargas impositivas siguen llegando igual.
  • El empleo en la cuerda floja: Si un local no factura, sostener el sueldo de los empleados se vuelve una misión imposible para las PyMEs locales.

​Manifestarse sí, pero sin arruinarle el laburo al vecino

​Desde el empresariado tiraron un centro buscando que las partes se sienten a hablar de verdad. Piden que los manifestantes busquen formas alternativas de protestar que no impliquen bloquear la San Martín ni dejar en jaque a la hotelería y la gastronomía, que son los motores de la provincia.

​La síntesis es clarita: todo bien con el reclamo, pero si para pedir por tus ingresos le destruís el laburo al que tenés al lado, al final del día la cuenta la terminan pagando los mismos de siempre.

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