


DATOS | Archivos desclasificados: Cómo la dictadura chilena operó a favor de Gran Bretaña en Malvinas
Actualidad13/09/2026 Por Dihcar Labina

Cuarenta y cuatro años después del conflicto del Atlántico Sur, la investigación El pacto perfecto: La historia secreta del apoyo de Chile al Reino Unido en la Guerra de las Malvinas, firmada por los periodistas de investigación chilenos Daniel Avendaño y Mauricio Palma, desarma décadas de relatos oficiales y ambigüedades diplomáticas.
Basado en una meticulosa revisión de archivos desclasificados del Archivo Nacional británico en Londres y documentos de los ministerios de Defensa y Cancillería en Chile, el libro reconstruye los engranajes de una alianza pragmática que cambió el mapa geopolítico del Cono Sur.

La paradoja de una neutralidad simulada
El valor central del trabajo de Avendaño y Palma radica en exponer cómo funcionó el "trueque geopolítico". Frente a la opinión pública internacional y los organismos de la región como la OEA, la dictadura militar chilena mantuvo formalmente una postura de estricta neutralidad o abstención. Sin embargo, intramuros operó una maquinaria de colaboración logística y de inteligencia en tiempo real a favor de Londres.
Esta aparente contradicción no respondió a una afinidad ideológica previa entre Augusto Pinochet y Margaret Thatcher, sino a una estricta hipótesis de conflicto defensivo. En 1978, Chile y la Argentina habían estado al borde de un enfrentamiento bélico por la soberanía del Canal Beagle. La hipótesis de los mandos militares chilenos —encabezados en la práctica operativa por el general del aire Fernando Matthei y el almirante José Toribio Merino— era contundente: si la Junta Militar de Leopoldo Fortunato Galtieri triunfaba en las Malvinas, el próximo objetivo de las armas argentinas sería el sur chileno.
Las aristas operativas del "trueque"
El texto detalla con rigor documental cómo la ayuda secreta prestada por las Fuerzas Armadas chilenas abarcó múltiples frentes estratégicos:
- Inteligencia y alerta temprana: Desde semanas antes del 2 de abril de 1982, la Armada de Chile entregó informes confidenciales a la embajada británica en Santiago sobre el despliegue y las compras militares argentinas. Durante el combate, los radares chilenos instalados en el sur (como el de Punta Arenas y un radar portátil británico en Balmaceda) monitoreaban los despegues de las bases aéreas argentinas. Esa información permitía a la flota británica anticipar el ataque de los cazas de la Fuerza Aérea Argentina.
- Bases operativas y camuflaje: Aviones de reconocimiento y de guerra electrónica de la Royal Air Force (RAF), como los Nimrod y Canberra, operaron desde aeródromos en Punta Arenas, Cerrillos, la Isla de Pascua y la Isla San Félix. Para evitar filtraciones, varias aeronaves fueron pintadas a toda prisa con las insignias de la Fuerza Aérea de Chile.
- Presencia técnica británica: Un convoy encubierto liderado por el oficial británico Sidney Edwards coordinó las operaciones logísticas y de enlace desde territorio chileno bajo la protección del régimen.
- Contraprestación en armamento: A cambio de la cobertura y el espionaje, Londres levantó las restricciones sobre la venta de armas impuestas a Chile desde mediados de los años 70. El régimen de Pinochet recibió cazabombarderos Hawker Hunter, aviones Canberra, un radar de largo alcance y facilidades de acceso a tecnología militar.
| Dimensión | Postura Oficial (1982) | Realidad Revelada (El pacto perfecto) |
| Estatus Internacional | Neutralidad / Abstención en la OEA | Cooperación táctica y de inteligencia activa con el Reino Unido |
| Espacio Aéreo y Terrestre | Cierre de bases a partes beligerantes | Uso secreto de pistas en Punta Arenas, Balmaceda e islas estratégicas |
| Rol de Pinochet | Distanciamiento del conflicto regional | Autorización táctica a sus jefes castrenses ("Ustedes asumen las responsabilidades") |
| Beneficios para Chile | Preservación de la paz fronteriza | Desarticulación de la amenaza argentina y reequipamiento militar masivo |
La cautela estratégica de Pinochet y el pragmatismo britanico
Uno de los aportes más reveladores del análisis periodístico de Avendaño y Palma es el matiz sobre la figura de Augusto Pinochet. A diferencia de la narrativa popular que atribuye el pacto a una iniciativa personal e inmediata del dictador, los documentos y testimonios sugieren que Pinochet actuó con extrema cautela.
Sabiendo los riesgos de un choque abierto con los países de América Latina, el general dejó el peso operativo de la relación con los británicos en manos de Matthei y Merino. La consigna interna del dictador era clara: avanzar en la ayuda sin dejar huellas institucionales que comprometiesen directamente a su figura en caso de que la operación saliera a la luz antes de tiempo.
Por su parte, Margaret Thatcher reconoció años después en discursos en el Parlamento británico la dimensión de este socorro. Las vidas británicas salvadas por los avisos tempranos emitidos desde el sur de Chile cimentaron una relación personal y política que perduraría hasta el arresto de Pinochet en Londres en 1998.
Según la investigación expuesta por sus autores, el engranaje de apoyo técnico y militar entre Chile y el Reino Unido durante la Guerra de las Malvinas de 1982 funcionó como una maquinaria precisa de inteligencia operativa.
La red de monitoreo y la presencia directa de la Royal Air Force (RAF) en suelo chileno se articularon a través de tres componentes clave:
1. La red de radares y el sistema de alerta temprana
El objetivo primordial del sistema de radares instalados en la Patagonia chilena era monitorear el espacio aéreo patagónico argentino y notificar en tiempo real a la flota británica cuando despegaban las escadrillas de la Fuerza Aérea y la Aviación Naval Argentina.
- El radar estratégico de Punta Arenas: El régimen chileno facilitó el acceso y la cobertura de un radar de largo alcance ubicado en Punta Arenas. Esta estación monitoreaba constantemente los despegues y movimientos en bases aéreas del sur argentino como Río Gallegos y Río Grande.
- El radar portable británico (Balmaceda / Coihaique): Debido a las limitaciones geográficas del relieve patagónico, los británicos enviaron un radar portátil de alcance militar de última generación. Fue trasladado y desplegado de forma encubierta en la zona austral chilena (área de Balmaceda) para cubrir "puntos ciegos" y rastrear los vuelos argentinos a baja altura que buscaban evadir la cobertura estándar.
- El circuito de transmisión instantánea: La información recolectada por la red de monitoreo chileno no pasaba por burocracias diplomáticas. Los datos captados eran enviados de inmediato al centro de mando de inteligencia de la Fuerza Aérea de Chile (FACH) en Santiago. Allí, el equipo técnico británico —equipado con unidades de comunicación satelital segura— retransmitía los datos en tiempo real al almirantazgo británico y a la Fuerza de Tareas (Task Force) en el mar. Gracias a esta alerta temprana, las fragatas y cazas Harrier británicos lograban prepararse antes de que los aviones argentinos llegaran a la zona de las islas.
2. El operativo logístico y de espionaje de la RAF en Chile
La presencia militar de la Royal Air Force en territorio chileno fue encubierta pero contundente, facilitada mediante un acuerdo directo gestionado por el comandante de la FACH, general Fernando Matthei, y coordinado por el oficial británico de la RAF Sidney Edwards.
- El oficial de enlace (Sidney Edwards): Enviado directamente por el Ministerio de Defensa británico a Santiago, Edwards operó bajo identidad encubierta. Tenía acceso directo tanto a la Embajada británica como a los cuarteles de mando de la FACH, despachando requerimientos tácticos sin la interferencia del embajador ni de autoridades políticas.
- Aviones Nimrod y Canberra disfrazados: La RAF operó aeronaves de reconocimiento lejano e inteligencia de señales (SIGINT) desde bases chilenas. Cazas Canberra y aviones Nimrod utilizaron la pista de la base aérea de San Ramón en Santiago, así como pistas australes en Punta Arenas e infraestructuras insulares (como la Isla de Pascua y la Isla San Félix). Para evitar que la presencia de la aviación militar británica desatara un escándalo internacional o fuera detectada por el espionaje argentino, varias de las aeronaves británicas fueron pintadas con la escarapela y los colores oficiales de la Fuerza Aérea de Chile.
- La trunca "Operación Mikado" / "Plum Duff": El libro desglosa las misiones clandestinas que la RAF y las fuerzas especiales británicas (SAS) intentaron lanzar desde Chile hacia el continente para destruir los aviones Super Étendard y los misiles Exocet en la base argentina de Río Grande. Entre estos operativos destaca el incidente del helicóptero Sea King británico que aterrizó cerca de Punta Arenas en mayo de 1982; tras ser destruido por su propia tripulación para borrar pruebas, los militares británicos fueron evacuados y exhibidos públicamente en rueda de prensa por las autoridades chilenas bajo la versión de un accidental "extravío en tareas de instrucción".
3. La contrapartida y el intercambio de armamento
A cambio del flujo ininterrumpido de inteligencia aérea, interceptación de señales y uso de bases para la RAF, Londres compensó a la dictadura chilena levantando el embargo de armas que regía desde los años 70:
- Transferencia de material aéreo: Chile recibió cazabombarderos Hawker Hunter usados pero operativos y bombarderos Canberra.
- Equipamiento de radar y electrónica: Gran Bretaña entregó a la FACH un sistema de radar de largo alcance moderno, repuestos para aeronaves y tecnología de defensa anti-aérea.
- Mantenimiento y repuestos: Se agilizó el suministro crítico que las Fuerzas Armadas de Chile necesitaban para equilibrar la balanza militar frente a la Argentina en el extremo sur.
Significado en la investigación de Avendaño y Palma
Los autores destacan que esta red no fue una simple asistencia secundaria. La combinación de la tecnología británica con la cobertura de la infraestructura chilena permitió blindar las operaciones navales de la Task Force. Aunque la junta chilena intentó mantener estas acciones en el plano del secreto militar, la documentación oficial desclasificada en Londres confirma que la red de radares y el despliegue de la RAF en Chile conformaron el corazón del apoyo de la dictadura a Margaret Thatcher durante el conflicto.
Un aporte fundamental a la historiografía del Atlántico Sur
El pacto perfecto no busca calificar moralmente el apoyo chileno, sino dimensionar sus causas geopolíticas y sus alcances técnicos. Como señalan sus autores, la ayuda chilena a Gran Bretaña no fue necesariamente el factor decisivo que definió el resultado final de la guerra, pero sí alteró sustancialmente la logística y el costo en vidas del conflicto.
Con una redacción ágil respaldada por fuentes primarias, la obra de Daniel Avendaño y Mauricio Palma logra llenar vacíos sustanciales en la memoria reciente del Cono Sur. Demuestra que, bajo la aparente diplomacia de 1982, las fronteras australes albergaron una de las operaciones de espionaje y cooperación estratégica más complejas y determinantes de la historia contemporánea de América Latina.


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