




OPINIÓN | De "slogan berreta" a "sentimiento válido": Las idas y vueltas de Milei con la Selección por Malvinas
Opinion17/07/2026 Por Dihcar Labina

La histórica victoria de la Selección Argentina ante Inglaterra por 2 a 1 en las semifinales del Mundial 2026 no solo dejó al país a un paso del bicampeonato, sino que también desató un fuerte revuelo geopolítico. Tras el pitazo final en Atlanta, los futbolistas argentinos celebraron exhibiendo una bandera con la leyenda "Las Malvinas son argentinas", un gesto que despertó el enojo del gobierno británico y motivó una respuesta directa del presidente Javier Milei.
El origen de la polémica en el césped de Atlanta
Minutos después de sellar el pase a la final, en medio de los festejos, el mediocampista Giovani Lo Celso recogió en el campo de juego, un trapo envuelto en una botella que había sido tirada desde la tribuna, al desplegarla sobre el cesped se trataba de una bandera blanca con letras negras que reivindicaba la soberanía argentina sobre las islas. Los jugadores posaron con ella, desatando la euforia de los hinchas y la inmediata reacción de las autoridades en Londres.

El gobierno del primer ministro británico, Keir Starmer, formalizó un pedido ante la FIFA para que se investigue el episodio, argumentando que viola las estrictas normativas del organismo que prohíben manifestaciones políticas o ideológicas en el campo de juego. A esto se sumaron reclamos extremos, como el de un ex asesor de Margaret Thatcher, quien llegó a pedir que se revoquen las visas de trabajo de los futbolistas argentinos que militan en la Premier League y una nota de los kelpers a la FIFA exigiendo sanciones a la Selección Argentina por la bandera de Malvinas.
La doble postura de Milei: del "patrioterismo barato" a la desdramatización
El presidente Javier Milei abordó el tema en diferentes entrevistas radiales con matices que generaron debate en el arco político nacional.
En un primer descargo brindado a Radio Mitre, el mandatario adoptó una postura crítica hacia la mezcla de fútbol y política exterior:
"Es un partido de fútbol, hay que entender eso. No hay que caer en slogans berretas, populistas, nacionalistas, rancios... Las Malvinas se recuperan con diplomacia sabia y no con gestos de patrioterismo baratos".
Sin embargo, horas más tarde en diálogo con El Observador, Milei suavizó el tono respecto a la actitud de los jugadores de la "Scaloneta", aunque mantuvo la distancia entre el deporte y la diplomacia de Estado:
Legitimidad del sentimiento: "Es un sentimiento que está dentro de todos los argentinos y es perfectamente válido que ellos se quieran expresar y lo hagan".
Minimización de las sanciones: El presidente restó dramatismo a una eventual penalización de la FIFA, asegurando que "en el peor de los casos, la Argentina recibirá una sanción económica de 30.000 dólares" y que "las cosas que pasan en la cancha con los jugadores no son parte de la diplomacia".
La vía diplomática como único carril: Reiteró que el reclamo de soberanía se resolverá de forma seria en los organismos internacionales: "Eso está en otro carril y hay que manejarlo inteligentemente".
Cruces de la oposición y la defensa del reclamo
Las declaraciones iniciales de Milei calificando el gesto como "patrioterismo" no tardaron en generar réplicas. Dirigentes de la oposición salieron al cruce del mandatario. Uno de ellos fue el senador nacional Sergio Uñac, quien tildó los dichos de Milei como "una total falta de respeto".
"Las Malvinas son argentinas no es un slogan de patrioterismo ni una simple bandera en el festejo de nuestra Selección. Es una total falta de respeto poner nuestro justo reclamo de soberanía en esos términos", expresó el legislador a través de sus redes sociales.
A pesar de las tensiones diplomáticas y el debate político interno, la Selección Argentina ya tiene la mente puesta en la gran final ante España en Nueva Jersey, mientras que la AFA aguarda la resolución de la FIFA respecto a una posible multa económica que, según el propio Gobierno, no empañará la hazaña deportiva.
Pero, cómo podrían impactar estas declaraciones en el humor y la opinión pública?
Tocar a la Selección Argentina y al reclamo de soberanía sobre las Islas Malvinas al mismo tiempo es, sin dudas, meterse con las dos fibras más sensibles, unificadoras y casi "sagradas" de la identidad nacional argentina.
Cuando Javier Milei tildó de "patrioterismo barato" y "slogans berretas" el gesto de los jugadores, generó un sismo en la opinión pública. Analizar el impacto de estas definiciones en el humor de los argentinos requiere entender que el escenario social está fuertemente dividido, pero que este tema en particular tensa los límites de esa misma polarización.
Para la gran mayoría de los argentinos, la Selección de Lionel Scaloni y la causa Malvinas están fuera de la discusión política partidaria. Son símbolos de unión.
Al criticar el gesto, Milei rompió una regla no escrita de la política local: con la Selección no se juega, y con Malvinas tampoco.
El costo del "slogan berreta": Para un sector amplio de la sociedad (incluso para votantes moderados del oficialismo), calificar de "berreta" o "rancio" un reclamo constitucionalmente consagrado y profundamente arraigado se percibió como un golpe innecesario a la identidad nacional, generando decepción y enojo.
En tanto, para la oposición y los sectores críticos del gobierno, las frases iniciales de Milei funcionaron como "combustible puro" para reforzar sus argumentos:
La etiqueta de "antipatria": Se reflotaron rápidamente las pasadas declaraciones de Milei donde expresaba su admiración por Margaret Thatcher. Para sus críticos, este episodio es la confirmación de que el presidente tiene una postura "sumisa" o desinteresada ante los reclamos soberanos frente al Reino Unido.
Falta de tacto popular: Se le acusó de estar desconectado del sentimiento popular y de usar una rigidez teórica (la "diplomacia sabia") para desestimar un acto de genuino fervor patriótico de los futbolistas.
Por otro lado, los seguidores más fieles del presidente (el núcleo libertario) salieron a blindar su postura bajo la narrativa de la batalla cultural y el realismo político:
Combate al populismo: Para este sector, las palabras de Milei fueron vistas como un acto de honestidad brutal. Defienden que "colgar un trapo" no recupera territorio y que la verdadera soberanía se construye con una economía fuerte y diplomacia seria, no con "chicanas futbolísticas".
Despolitización del deporte: Apoyaron la idea de que el fútbol debe mantenerse al margen de los conflictos geopolíticos para evitar sanciones que perjudiquen deportivamente al país.
El impacto del "control de daños" (el recule)
El hecho de que Milei haya salido horas más tarde a suavizar sus dichos (diciendo que el sentimiento es válido y minimizando la posible sanción de la FIFA) demuestra que el propio gobierno detectó el peligro de la situación.
Para la opinión pública general: Esta marcha atrás parcial fue vista como un intento de control de daños ante una reacción negativa que superó las expectativas del aparato de comunicación oficial.
Percepción de debilidad vs. pragmatismo: Para algunos, el cambio de tono mostró una contradicción o debilidad discursiva ("arrugó"). Para otros, fue un gesto de sensatez necesario para no enemistarse definitivamente con los jugadores de la Selección, quienes gozan de una imagen positiva infinitamente superior a la de cualquier político.
En resumen, las declaraciones de Milei profundizaron la grieta en el corto plazo: consolidaron el rechazo de sus opositores, obligaron a sus seguidores a ensayar defensas complejas y, sobre todo, generaron una incomodidad inédita en ese votante medio que apoya el rumbo económico del gobierno pero que se siente profundamente tocado cuando se cuestionan los símbolos de su argentinidad.
Por lo menos, así lo veo yo... CONTINUARÁ...






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