OPINIÓN | La billetera boba de la Patria: financiando defensas VIP con la tuya y con la mía

Opinion08/09/2026 Por Dihcar Labina
En el teatro del absurdo que es la Argentina, siempre hay un capítulo nuevo para dejarnos con la boca abierta. Mientras el país entero lleva años discutiendo en la televisión si hubo o no corrupción en la obra pública, por abajo de la mesa se está cocinando un papelón histórico: por pura vagancia o incapacidad de los propios organismos del Estado, los argentinos podríamos terminar pagándoles casi 10 millones de dólares a los abogados de Cristina Kirchner y del resto de los demandados. Sí, leyó bien. Con la nuestra.

¿Cómo llegamos a esta locura? La explicación técnica se llama "caducidad de instancia", pero en criollo no es otra cosa que dejarse estar. Vialidad Nacional había metido un juicio civil para que los involucrados devuelvan la plata que supuestamente le sacaron al país. Pero los abogados que representan al Estado se durmieron en los laureles, dejaron pasar los plazos, el expediente quedó juntando tierra en un cajón y la Justicia hizo lo que manda la ley: cerró el caso por inactividad y le mandó la cuenta (las "costas") al que perdió por abandono, o sea, a todos nosotros.

El nivel de insólito supera cualquier ficción. El mismo Estado que se llena la boca en las conferencias de prensa diciendo que va a recuperar hasta el último peso del dinero público, ahora queda acorralado teniendo que juntar una montaña de dólares para saldar los honorarios de los letrados que defendieron a quienes el propio Estado acusaba.

Frente a semejante barbaridad, es imposible no calentarse y hacerse un par de preguntas básicas:

  • ¿Nadie va a poner la cara? Dejar caer un juicio de 10 millones de dólares no es un "uy, me olvidé de mandar el mail". Es un incumplimiento grave. ¿Algún funcionario va a responder con su propio bolsillo o van a hacer de cuenta que no pasó nada?

  • El vuelto lo pagamos siempre los mismos: En un país ajustado, donde a la gente no le alcanza la guita para llegar a fin de mes, que salgan millones de dólares de las arcas públicas para cubrir la siesta de un par de abogados estatales es directamente una burla.
  • El chiste de la burocracia: La señal que se le manda a la sociedad es nefastísima. Da la sensación de que el Estado es un gigante bobo: pesado para defender el patrimonio de la gente, pero insólitamente rápido para generarle deudas millonarias al pueblo por pura desidia.
Ahora todos rezan para que la Corte Suprema o alguna apelación milagrosa frene este mamarracho.
Pero el daño ya está hecho y el papelón quedó a la vista de todos.
Defender a la patria no es ir a gritar a un canal de noticias; es hacer el laburo técnico todos los días con responsabilidad.
Si al final del día el Estado termina pagándole los abogados a los que demandó, el problema no es de los jueces: el problema es que nos gobierna la pura ineficiencia.
Por lo menos, así lo veo yo... CONTINUARÁ...
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