OPINIÓN | Caputo no confía en Caputo: mantiene más del 95% de su patrimonio fuera del país

Opinion01/09/2026 Por Dihcar Labina

Que la confianza es el motor de cualquier economía no es ninguna novedad. Los economistas lo repiten hasta el cansancio, los gobiernos arman campañas enteras para convencerte y el propio ministro de Economía, Luis Caputo, no se cansa de pedirle a la gente que colabore: "Saquen los dólares del colchón", "apuesten al país", "confíen en la Argentina". El problema es que, cuando abrimos el cajón de sus propias cuentas, el discurso se cae a pedazos.

La declaración jurada que presentó ante la Oficina Anticorrupción dejó al descubierto un dato tan irónico como indiscutible: el ministro maneja el 95,3% de sus ahorros en el exterior. De un patrimonio depositado que supera los 13.000 millones de pesos, Caputo apenas guarda en suelo patrio unos 600 millones. El resto —unos jugosos 8 millones de dólares— descansa plácidamente en cuentas corrientes fuera del país, en algún rincón del mundo que ni siquiera se especifica.

Acá no se trata de discutir la legalidad de su patrimonio o si lo ganó trabajando en el sector privado. El verdadero punto es la coherencia moral y política. ¿Cómo le pedís al comerciante, al ahorrista de a pie o al PyME que apueste por el peso o que invierta en la Argentina si el tipo que maneja el timón prefiere guardar su propio barco en un puerto extranjero?

En la Argentina, Caputo opera con lo que en criollo llamamos "la caja chica". Unos miles de pesos repartidos en cuentas bancarias, algo de efectivo para el día a día y un par de plazos fijos. Todo lo importante, lo que de verdad le costó ganar o gestionar, está blindado bien lejos del riesgo argentino. Un riesgo que, paradójicamente, él mismo tiene la tarea de neutralizar.

La foto completa tampoco afloja: un patrimonio total que escaló a más de 19.500 millones de pesos a fines de 2025 (un incremento del 64,6% en el año), repartido entre casonas en Villa La Angostura, departamentos en Recoleta, campos de 800 hectáreas, yates, camionetas importadas y participaciones societarias varias. Todo muy legal, todo muy declarado. Pero la señal que emite hacia la sociedad es devastadora: "El rumbo económico es fantástico para el discurso, pero por las dudas, mis ahorros se quedan afuera".

Exigir sacrificios y pedir un "voto de fe" financiero a la ciudadanía mientras se mantiene la billetera a resguardo en el extranjero no es solo un descuido comunicacional; es una muestra de cinismo político.

Si ni el propio capitán cree en la solidez del barco que pilotea, difícilmente pueda convencer a los pasajeros de que no se tiren al agua.

Por lo menos, así lo veo yo...CONTINUARÁ...

Te puede interesar
Lo más visto