OPINIÓN | De Alfonsin a Milei: Cuatro Décadas de Vaivenes Diplomáticos por las Islas Malvinas

Opinion07/09/2026 Por Dihcar Labina
La causa de las Islas Malvinas es, quizás, la mayor política de Estado transversal en la historia moderna de la Argentina. Sin embargo, detrás del consenso constitucional que obliga a la Nación a perseguir su restitución pacífica, subyace una marcada fragmentación estratégica. A lo largo de más de cuatro décadas y 11 administraciones nacionales, los métodos para encarar la disputa de soberanía con el Reino Unido han oscillado drásticamente según la orientación de cada gobierno, pasando por la seducción cultural, la presión multilateral, el distanciamiento ideológico y los acercamientos pragmáticos.

El reciente giro del Poder Ejecutivo nacional, reorientando su discurso diplomático hacia las vías multilaterales históricas tras declaraciones previas favorables a considerar los intereses de los isleños, reabrió un debate latente desde el fin del conflicto armado de 1982: ¿ha logrado la Argentina construir una política exterior coherente frente a Gran Bretaña, o la causa Malvinas ha sido víctima del péndulo político local?

1. El Rigor Constitucional y los Primeros Traspiés (1983–1989)

Tras la restitución democrática, el gobierno de Raúl Alfonsín condicionó cualquier acercamiento bilateral a la discusión explícita sobre la soberanía. El intento inicial en la cumbre de Berna (1984) naufragó por la negativa británica de incluir el tema en agenda.

Ante este cerrojo, Alfonsín optó por el aislamiento internacional de la pretensión británica, logrando en 1986 la aprobación en la ONU de la Zona de Paz y Cooperación del Atlántico Sur (ZPAAS). No obstante, Londres respondió ampliando unilateralmente la Zona de Conservación y Administración de Pesquerías (FIPC), marcando el inicio de un permanente conflicto de recursos marítimos en el Atlántico Sur.

PeriodoGobiernoEstrategia Central
1983–1989Raúl AlfonsínSoberanía como condición previa; multilateralismo y creación de la ZPAAS.
1989–1999Carlos Menem"Paraguas de Soberanía", relaciones bilatelares y "política de seducción" a isleños.
1999–2003De la Rúa / DuhaldeReclamo en foros internacionales y freno al acercamiento por la crisis socioeconómica.
2003–2015Néstor y Cristina KirchnerEndurecimiento normativo, cancelación de acuerdos pesqueros/petroleros y sanciones.
2015–2019Mauricio MacriDescongelamiento bilateral, acuerdo Foradori-Duncan e identificación de caídos.
2019–2023Alberto FernándezDerogación de acuerdos de 2016, creación del Consejo Nacional y Ley de Plataforma Continental.
2023–PresenteJavier MileiEnfoque pragmático inicial con virajes diplomáticos recientes a la doctrina histórica de la ONU.

2. Los '90 y el "Paraguas de Soberanía": Cooperación vs. Identidad

Con las Declaraciones Conjuntas de Madrid I y II (1989-1990), el gobierno de Carlos Menem aplicó la fórmula del "Paraguas de Soberanía", un marco que permitió normalizar los lazos consulares y económicos con el Reino Unido congelando la discusión sobre la propiedad territorial.

Esta etapa dio paso a la emblemática "política de seducción" ideada por el canciller Guido Di Tella, enfocada en ganar la simpatía de los isleños mediante gestos culturales y el envío de presentes.

La Cláusula Constitucional de 1994

En medio de este clima de distensión, la reforma de la Constitución Nacional en 1994 institucionalizó el reclamo al incorporar la Disposición Transitoria Primera:

"La Nación Argentina ratifica su legítima e imprescriptible soberanía sobre las Islas Malvinas, Georgias del Sur y Sandwich del Sur y los espacios marítimos e insulares correspondientes..."
A pesar de lograr avances concretos —como la reanudación de vuelos desde el continente en 1999 y el acuerdo para la exploración conjunta hidrocarburífera en 1995—, críticos de la época sostuvieron que el enfoque descuidó la presión internacional sobre el fondo de la soberanía.

3. El Giro Negativo y el Endurecimiento Legal (2003–2015)

Tras la parálisis institucional provocada por la crisis del 2001, las administraciones de Néstor Kirchner y Cristina Fernández de Kirchner dieron un giro de 180 grados, clausurando el ciclo de entendimientos pragmáticos.

1.Cancelación de Acuerdos (2007):Ruptura del esquema petrolero.
El gobierno argentino canceló unilateralmente la Declaración Conjunta sobre Hidrocarburos de 1995 en protesta por la exploración unilateral impulsada por Londres.

2.Control Marítimo y Pesquero (2008-2010):Bloqueo legal a la explotación en la ZEE.
Se reformó la Ley General de Pesca para sancionar a empresas que operaran con licencias coloniales y se firmó el Decreto 256/2010, exigiendo permiso previo a buques que naveguen entre el continente y las islas.

3.Aislamiento Regional y Sanciones (2011-2013):Apoyo en el Mercosur.
El Mercosur prohibió el amarre de buques con bandera colonial en sus puertos, mientras que leyes nacionales impusieron sanciones penales a la industria extractiva no autorizada en la plataforma continental.

Durante este periodo, la Cancillería rechazó enfáticamente el referéndum realizado en las islas en 2013, reafirmando que los habitantes del archipiélago forman una población implantada y no un pueblo sujeto al derecho de autodeterminación.

4. El Péndulo de Acercamiento y los Desencuentros Recientes (2015–2026)

Los últimos tres ciclos de gobierno reeditan las contradicciones estructurales de la política exterior argentina:

  • Mauricio Macri (2015–2019): Impulsó el acuerdo Foradori-Duncan (2016), orientado a "remover obstáculos" para el comercio, la navegación y la pesca. Si bien cosechó críticas por prescindir del tratamiento parlamentario y no lograr concesiones sobre soberanía, el esquema facilitó un avance humanitario histórico: el Plan Proyecto Humanitario (PPH), ejecutado junto a la Cruz Roja para identificar a más de 115 soldados argentinos caídos en el Cementerio de Darwin.
  • Alberto Fernández (2019–2023): Canceló formalmente el acuerdo Foradori-Duncan en 2023, tildándolo de perjudicial para los intereses nacionales. A la par, aprobó la demarcación de la Plataforma Continental ampliada según la CLPC/ONU y creó el Consejo Nacional de Asuntos Relativos a las Islas Malvinas para consensuar una estrategia multipartidaria.
  • Javier Milei (2023–Presente): Luego de declaraciones que aludían a esquemas basados en la voluntad o los incentivos a los isleños (al estilo Hong Kong), la administración retornó en sus pronunciamientos públicos y diplomáticos al encuadre histórico bajo la doctrina de las Naciones Unidas. En paralelo, mediante la Cancillería, se retomó una agenda pragmática bajo el paraguas de soberanía (reanudación de vuelos interurbanos, avances en la tercera fase del PPH y cooperación científica), despertando divergencias políticas internas sobre el alcance de estos entendimientos.

Un Desafío de Fondo Sin Resolver

A lo largo de 11 presidencias de distinto signo político, Argentina ha demostrado la persistencia inquebrantable de su reclamo territorial. Sin embargo, la falta de una estrategia diplomática de largo plazo —sustraída de los vaivenes ideológicos de la coyuntura local— sigue siendo la principal falencia para encarar una negociación seria con el Reino Unido. Mientras la diplomacia argentina oscila entre el enfrentamiento y la cooperación técnica, la posición de Gran Bretaña se mantiene inamovible, respaldada por su presencia militar e industrial en el Atlántico Sur.
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