ANÁLISIS| Medias palabras y poco profesionalismo: la controversia por el Estrecho de Magallanes que no debió ser noticia

Tierra del Fuego15/09/2026Redacción P24Redacción P24

En un análisis de opinión publicado en Perfil, el periodista Walter Curia examina con ojo crítico el renovado contrapunto diplomático entre Argentina y Chile por la cuestión de la soberanía en la región magallánica. Lejos de tratarse de un conflicto inédito o insalvable, Curia sostiene que la controversia responde a un escenario donde abundan las "medias palabras, confusiones y un alarmante poco profesionalismo" por parte de la gestión oficial.

​Como antecedente directo del conflicto, la prensa chilena venía reflejando con severidad las objeciones de Santiago respecto al Anexo del Decreto 457/2021 de la Directiva de Política de Defensa Nacional argentina. En medios trasandinos como Ex-Ante o El Día, diversos análisis remarcaron que dicho texto formaliza la intención de un "control conjunto" en el Estrecho de Magallanes, interpretándolo como una relativización subrepticia de la soberanía chilena sobre el pasaje interoceánico. La inquietud en Chile se profundizó al señalar que, si bien la gestión de Javier Milei prometió en 2025 corregir o derogar esa norma, la rectificación formal nunca se concretó, dejando la directiva técnica intacta en los papeles. El malestar chileno volvió a escalar en la agenda pública luego de que altos mandos militares argentinos fundamentaran sus declaraciones públicas basándose en la normativa que continúa legalmente vigente.

​Es sobre esa base donde radica el nudo del reclamo: desde Santiago argumentan que la norma ignora sus derechos en la zona del estrecho. Sin embargo, la paradoja que señala Curia es que, en el plano estrictamente jurídico y diplomático, la Argentina reconoce tales derechos. El verdadero problema no reside en una disputa territorial real, sino en los desaciertos de la propia comunicación oficial: diversos funcionarios argentinos han tropezado en sus declaraciones públicas e intervenciones, avivando denuncias que carecían de sustento original y transformando un trámite administrativo en un incipiente roce bilateral.

​Curia advierte que este ruido mediático y político se produce en medio de un "clima malvinero" reavivado desde el Poder Ejecutivo, donde el afán por exhibir una postura nacionalista contrasta fuertemente con las fallas operativas de la diplomacia cotidiana. Al convertir una no-noticia en una controversia abierta por falta de pericia técnica y exceso de improvisación, el Gobierno expone una marcada fragilidad en el manejo de un tema tan sensible para la agenda del Cono Sur como lo es la soberanía austral.

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