Argentina una imagen global en construcción como un modelo a seguir o como otro capítulo de su histórica volatilidad.

Actualidad01/04/2025 Dihcar Labina
cartel argentina

Argentina se encuentra en un año electoral clave, con las elecciones legislativas de octubre de 2025 en el horizonte. El gobierno de Javier Milei, que asumió en diciembre de 2023, ha mantenido una postura firme en su agenda de austeridad y desregulación económica, lo que ha generado tanto apoyo como resistencia. Su administración ha logrado avances en estabilizar algunos indicadores macroeconómicos, pero enfrenta crecientes tensiones sociales debido a las medidas de ajuste. La aprobación del gobierno, aunque sigue siendo relativamente alta, ha mostrado signos de desgaste en los últimos meses, especialmente por el impacto de la inflación y la pobreza en sectores vulnerables.

La oposición, fragmentada entre peronistas, radicales y coaliciones moderadas, busca capitalizar el descontento social. La reciente formación de alianzas como "Hacemos Coalición Federal" en el Congreso refleja un intento de unificar fuerzas para desafiar la hegemonía legislativa de La Libertad Avanza (LLA). Además, las provincias han ganado mayor autonomía administrativa tras reformas aprobadas en 2024, lo que podría descentralizar el poder y complicar la gobernabilidad nacional. La polarización política se ha intensificado, y el resultado de las elecciones de octubre será decisivo para determinar si Milei puede consolidar su proyecto o si enfrentará un Congreso más hostil.

Situación Económica

La economía argentina está en una fase de transición tras una recesión significativa en 2024, donde el PIB se contrajo un 3.5%-4% según diversas proyecciones. Para 2025, se espera un rebote económico con un crecimiento estimado entre el 4% y el 6%, impulsado por sectores clave como la agricultura (tras la recuperación de la sequía de 2023), la energía (con mayor producción de hidrocarburos) y la minería (favorecida por incentivos a la inversión). El superávit fiscal alcanzado en 2024, el primero en años, ha sido un logro destacado del gobierno, resultado de recortes drásticos en el gasto público (-30% en términos reales) y una regla fiscal estricta de "déficit cero".

Sin embargo, la recuperación enfrenta riesgos. La inflación, aunque ha disminuido desde el pico de 211% en 2023 a niveles proyectados de 25%-40% para finales de 2025, sigue siendo un desafío. El crawling peg del 2% mensual en el tipo de cambio oficial ha contribuido a desacelerar los precios, pero ha generado un atraso cambiario que presiona las reservas del Banco Central (BCRA), aún en niveles bajos (estimadas entre 22,000 y 25,000 millones de dólares). La unificación cambiaria, prevista para el primer semestre de 2025, será crucial para aliviar estas tensiones, aunque podría desencadenar volatilidad si no se gestiona adecuadamente.

El mercado laboral muestra señales mixtas: el desempleo se mantiene alrededor del 8%, pero la informalidad ha crecido al 40%, reflejando una recuperación económica que no llega a todos los sectores. Los salarios reales han comenzado a repuntar, lo que podría impulsar el consumo privado, pero la eliminación de subsidios y el ajuste en jubilaciones han afectado el poder adquisitivo de muchos hogares.

Panorama Financiero

En el ámbito financiero, Argentina ha experimentado una mejora relativa en su percepción internacional. El riesgo país, que alcanzó los 2,100 puntos en enero de 2024, ha caído a niveles de 700-1,200 puntos en 2025, dependiendo de la estabilidad política y las negociaciones con el FMI. El acuerdo con el Fondo, que incluye un desembolso inicial de 8,000 millones de dólares en abril de 2025 (según reportes preliminares), busca fortalecer las reservas y dar oxígeno al programa económico. Sin embargo, la sostenibilidad de la deuda sigue siendo una preocupación: aunque la relación deuda/PIB bajó de 155% en 2023 a un estimado de 91% en 2024, el endeudamiento en pesos mediante instrumentos como las LECAPs ha crecido, ocultando parcialmente el déficit financiero real.

Los mercados han reaccionado positivamente a la disciplina fiscal y la baja emisión monetaria, con un rally en bonos soberanos liderado por inversores locales. Sin embargo, la participación de capital extranjero sigue siendo limitada, lo que refleja cautela tras experiencias previas de inestabilidad. La flexibilización de los controles cambiarios, esperada para 2025, podría atraer más inversión, pero depende de la acumulación de reservas netas, que aún son negativas. Un tipo de cambio oficial proyectado en torno a 1,300 pesos por dólar a fin de año podría estabilizar el sistema financiero, aunque cualquier shock externo (como alzas de tasas en EE.UU. o caídas en los precios de commodities) podría revertir los avances.

Visión Internacional de Argentina en abril de 2025
En el ámbito internacional, Argentina está experimentando un cambio significativo en su percepción, impulsado principalmente por las políticas del gobierno de Javier Milei. Tras años de ser vista como un país atrapado en ciclos de crisis económicas, inestabilidad política y relaciones internacionales erráticas, en 2025 el país comienza a ser considerado como un caso de estudio de transformación radical, aunque con opiniones divididas sobre su éxito a largo plazo.

Perspectiva Económica y Financiera

Desde el punto de vista económico, la comunidad internacional observa con interés el "experimento Milei". La reducción drástica de la inflación (de 211% en 2023 a un rango proyectado de 25%-40% para fines de 2025), el logro de un superávit fiscal en 2024 y la disminución del riesgo país (de 2,100 puntos en 2024 a entre 700 y 1,200 en 2025) han generado una mezcla de optimismo cauteloso y escepticismo. Organismos como el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial destacan los avances en estabilización macroeconómica, especialmente tras el acuerdo con el FMI en abril de 2025, que incluye un desembolso de 8,000 millones de dólares. Esto ha reforzado la imagen de Argentina como un país que, al menos temporalmente, está cumpliendo con sus compromisos internacionales.

Sin embargo, persisten dudas sobre la sostenibilidad de estas reformas. Analistas internacionales señalan que, aunque el ajuste fiscal y la disciplina monetaria han impresionado a los mercados, la fragilidad de las reservas del Banco Central (aún en niveles bajos) y la dependencia de factores externos (como precios de commodities o tasas de interés globales) podrían descarrilar el progreso. Países y entidades financieras ven a Argentina como una apuesta arriesgada pero con potencial: un mercado emergente que podría atraer inversión significativa si logra mantener la estabilidad más allá de 2025.

Reorientación Geopolítica

Políticamente, Argentina ha girado hacia una alineación más clara con Occidente, especialmente con Estados Unidos y la Unión Europea, alejándose de socios tradicionales como China y los BRICS. Este cambio ha sido bien recibido en Washington y Bruselas, donde se valora la postura de Milei contra el "socialismo" y su discurso de libre mercado. La solicitud de Argentina para convertirse en socio global de la OTAN en 2024 y las negociaciones para un acuerdo de libre comercio con EE.UU. en 2025 refuerzan esta percepción de un país que busca integrarse al bloque occidental. Esto contrasta con la frialdad en las relaciones con China, que sigue siendo un actor clave en la región, pero cuya influencia en Argentina ha disminuido tras la decisión de Milei de priorizar otras alianzas.

En América Latina, la visión es más ambivalente. Mientras algunos gobiernos conservadores aplauden el modelo argentino como un ejemplo de ruptura con el populismo, otros, especialmente en países de izquierda como Brasil o México, critican las políticas de Milei por su impacto social y su rechazo a una mayor integración regional, como en el Mercosur. Esto ha generado tensiones en el bloque sudamericano, con Argentina siendo percibida como un "outsider" que desafía el statu quo.

Imagen Social y Cultural

A nivel social, la comunidad internacional también presta atención al costo humano de las reformas. Informes de organizaciones como Human Rights Watch y la ONU han destacado el aumento de la pobreza (superando el 50% en 2024) y las protestas reprimidas, lo que genera críticas de ONG y algunos gobiernos progresistas. Sin embargo, la narrativa de Milei sobre "sacrificios necesarios" para salir de décadas de crisis ha encontrado eco en círculos libertarios y conservadores globales, especialmente en EE.UU., donde figuras como Donald Trump y Elon Musk han elogiado su enfoque.

Culturalmente, Argentina mantiene su prestigio como un país con una rica tradición artística y deportiva, pero esta imagen positiva se ve opacada por titulares sobre inestabilidad interna y polarización. La percepción internacional oscila entre admiración por su resiliencia histórica y preocupación por su capacidad de evitar nuevos colapsos.

Factores Clave que Moldean la Visión

Éxito o Fracaso Electoral: Las elecciones legislativas de octubre de 2025 serán un termómetro clave. Una victoria de La Libertad Avanza consolidaría la imagen de Argentina como un país comprometido con las reformas de mercado, mientras que un revés podría reavivar temores de inestabilidad política.
Relación con el FMI y Mercados: El cumplimiento del acuerdo con el FMI y un posible regreso a los mercados de capitales en 2025 elevarían la confianza internacional, pero un tropiezo en las reservas o en los pagos de deuda (como los 4,300 millones de dólares en bonos en julio) podría revertir los avances.
Contexto Global: La percepción de Argentina también depende de factores externos, como la política monetaria de EE.UU., los precios agrícolas y la dinámica geopolítica entre Occidente y China. Un entorno favorable podría amplificar su recuperación; uno adverso, exponer sus vulnerabilidades.

La Visión internacional

En abril de 2025, la visión internacional de Argentina es la de un país en una encrucijada: un laboratorio de políticas radicales que despierta tanto admiración como escepticismo. Para algunos, es una historia de redención económica y realineación estratégica; para otros, un experimento arriesgado con un alto costo social y un futuro incierto. Su imagen global está en construcción, y los próximos meses serán decisivos para determinar si se consolida como un modelo a seguir o como otro capítulo de su histórica volatilidad.

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