







El crimen del diputado Andri Parubi sacudió a Ucrania este sábado, luego de que el ex portavoz y expresidente del Parlamento fuera atacado a plena luz del día en la ciudad de Leópolis. El asesinato ocurrió al mediodía, cuando un hombre vestido de repartidor se aproximó en una bicicleta eléctrica y le disparó varias veces a corta distancia.


Según la Policía, Parubi recibió cinco impactos de bala y murió en el lugar de los hechos, aunque en la escena se encontraron siete casquillos que confirman la violencia del ataque en un tenso momento en el país europeo. La noticia fue confirmada oficialmente por el presidente de Ucrania, Volodímir Zelenski, quien expresó sus condolencias a la familia y condenó el crimen que calificó de "horrible asesinato".
El mandatario aseguró que los ministerios de Interior y la Fiscalía General ya trabajan en la investigación y que se destinarán todos los recursos necesarios para dar con el autor material e intelectual del ataque. El hecho ocurre en un contexto donde la seguridad de referentes políticos y sociales en distintas regiones del país se ha vuelto un tema prioritario.
Zelenski confirmó la noticia con sumo dolor.
Parubi, nacido en 1971, fue una de las figuras centrales de los movimientos proeuropeos que marcaron la historia reciente de Ucrania. Participó activamente en la Revolución Naranja de 2004 y en el Maidán de 2014, donde lideró a las fuerzas de autodefensa en medio de las protestas que terminaron con la salida del entonces presidente Víktor Yanukóvich. Posteriormente, ocupó la presidencia del Parlamento entre 2016 y 2019, consolidando su perfil como dirigente firme en la defensa de la integración europea y la soberanía nacional frente a la presión de Rusia.
Su rol en el Consejo de Defensa y Seguridad Nacional durante la ocupación de Crimea en 2014 lo convirtió en un objetivo recurrente de la desinformación rusa. Los medios estatales de Moscú lo señalaron en repetidas ocasiones como un "enemigo de la Federación", mientras que en el plano interno se mantuvo como un dirigente influyente dentro de las fuerzas nacionalistas. Su asesinato, además de la pérdida de un referente político, abre la puerta a nuevas tensiones en el escenario interno de una nación que ya enfrenta una guerra prolongada con Rusia y un delicado equilibrio en su vida institucional.













