Reforma Laboral: Mirgor intentó aplicar el “banco de horas” pero la UOM frenó la iniciativa

Tierra del Fuego09/06/2026Redacción P24Redacción P24

ESTUDIO FERNANDEZ

Tras convertirse en la primera empresa del país en firmar este esquema de flexibilización en Buenos Aires, la firma intentó implementarlo en sus plantas de Río Grande. El gremio metalúrgico frenó la iniciativa por considerarla una "pérdida de derechos".

El debate por la aplicación de las nuevas herramientas de la reforma laboral promovida por el Gobierno nacional sumó su primer gran foco de tensión en el sector industrial de Tierra del Fuego. El Grupo Mirgor manifestó su intención de implementar el sistema de “banco de horas” en sus plantas promocionadas, una iniciativa que busca flexibilizar la jornada de trabajo pero que encontró un rechazo contundente por parte de la Unión Obrera Metalúrgica (UOM).

La controversia escaló luego de que Mirgor hiciera punta a nivel nacional al sellar el primer acuerdo de este tipo en el sector privado con el Sindicato de Mecánicos y Afines del Transporte Automotor (SMATA) para sus plantas bonaerenses de Garín y Baradero. Ese convenio —que comenzará a regir en julio con una duración inicial de 12 meses— habilita un tope de 200 horas anuales para compensar los períodos de baja actividad con momentos de mayor producción, presentándose como una alternativa para frenar despidos en un sector autopartista severamente golpeado.

Sin embargo, el intento de trasladar este mismo modelo al ecosistema industrial de Río Grande encendió las alarmas del gremio metalúrgico, marcando un fuerte contraste entre la postura de ambas organizaciones sindicales.

El detonante y la resistencia de la UOM

La discusión en la isla se aceleró a raíz de una situación coyuntural registrada en una de las líneas de producción de Mirgor, vinculada a la fabricación de equipos de audio para la industria automotriz. Debido a inconvenientes en el abastecimiento de insumos, la compañía se vio obligada a suspender temporalmente a unos 80 trabajadores.

Fue en ese escenario donde los representantes de la firma propusieron formalmente echar mano al sistema de "banco de horas" para administrar el bache productivo sin afectar de inmediato los haberes. No obstante, la respuesta de la Seccional Río Grande de la UOM fue un "no" definitivo.

El secretario adjunto del gremio, Marcos Linares, ratificó la postura de la organización al argumentar que este mecanismo representa una clara pérdida de conquistas laborales e implica una fuerte precarización de las jornadas tradicionales. Ante la negativa sindical, ambas partes debieron retroceder y acordaron encuadrar las suspensiones bajo el esquema tradicional del artículo 223 bis de la Ley de Contrato de Trabajo, asegurando el pago del 100% de los salarios de los operarios afectados hasta que se normalice el flujo de producción.

¿Qué es el "banco de horas" y por qué genera polémica?

El corazón de esta herramienta radica en la creación de una suerte de "cuenta corriente" de tiempo de trabajo. El sistema faculta a las empresas a mantener los salarios de su personal aun cuando la actividad caiga y no se completen las horas de la jornada habitual. Posteriormente, esas horas "no trabajadas" quedan registradas y los operarios tienen la obligación de devolverlas y recuperarlas cuando los niveles de producción vuelvan a subir.

La mirada empresarial: Corporaciones como Mirgor defienden la medida como un amortiguador indispensable para sostener las estructuras de personal en contextos recesivos, evitando suspensiones gravosas o despidos directos.

La mirada sindical: La UOM y sectores críticos apuntan a que el banco de horas desarma el régimen histórico de horas extras —uno de los principales ingresos variables de los operarios industriales— y otorga una discrecionalidad excesiva a las patronales para disponer del tiempo de los trabajadores.

Un escenario de alta tensión política e industrial

El freno impuesto por la UOM en Tierra del Fuego expone el complejo tablero político y gremial de la provincia. Mientras que SMATA cuenta con antecedentes de esquemas similares negociados de forma particular con terminales automotrices (como Toyota o Ford), la UOM mantiene una postura combativa y de confrontación directa ante los cambios en la legislación laboral.

Este choque de modelos se produce, además, en un marco de profunda fragilidad para la industria fueguina, signada por la contracción del consumo, las dificultades de las empresas locales y la incertidumbre generalizada sobre los puestos de trabajo en el régimen de promoción industrial. El desenlace de esta pulseada en Mirgor anticipa cómo será la resistencia sindical frente a los intentos corporativos de reconfigurar los convenios colectivos vigentes en la isla.

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