OPINIÓN | Fraude en el PAMI: entre abuelas de 80 años en tratamientos de fertilidad y el show de los políticos

Opinion29/07/2026 Por Dihcar Labina

En Tierra del Fuego ya estamos curtidos de ver cómo la política local confunde la gestión pública con una suerte de silla musical para amigos. Pero lo que está saltando con las denuncias en el PAMI fueguino roza un nivel de desfachatez que, francamente, te deja sin palabras.

Estamos hablando de entre 1.000 y 1.500 millones de pesos, según denuncian, que habrían volado en prestaciones médicas fantasma. No es una sospecha liviana de pasillo: hay presentaciones formales por estudios de fertilidad facturados a abuelas de más de 80 años —o a pacientes sin útero—, tratamientos sofisticados librados por médicos que nada tenían que ver con la especialidad y contrataciones a empresas como Sanos que parecían salir con fritas para la misma firma de siempre. Todo un menú de irregularidades que, si no fuera porque golpea directo a la salud de nuestros jubilados, parecería un guion de comedia grotesca.

El problema es que la comedia es trágica. Y en el medio de la escena aparece un nombre recurrente: Fernando Polizzi.

Lo lindo de este caso —o lo indignante, según cómo se mire— es la capacidad de reciclaje de ciertos funcionarios. Polizzi conducía el PAMI local cuando estas bellezas supuestamente sucedían. ¿Y qué pasa en Argentina cuando un administrador queda pedaleando en el aire en medio de denuncias por maniobras millonarias? ¿Se lo aparta para que la Justicia aclare las cosas? No, señores: se lo recompensa con otro sillón caliente. Sin escalas, Polizzi desembarcó en la intervención del Puerto de Ushuaia, otro nicho codiciado y tapado de controversias por el manejo de fondos. Una maravilla de la meritocracia invertida.

A partir de ahí, la política hizo lo que mejor sabe hacer: armar un cabaret de acusaciones cruzadas para no hablar del fondo.

El diputado mopofista Jorge “Koki” Araujo Hernández saltó a los medios con la carpeta bajo el brazo pedaleando la creación de una comisión investigadora en el Congreso y mandando torpedos hacia La Libertad Avanza, señalando a Polizzi como un alfil de ese riñón (con salpicadas directas al senador Agustín Coto, que de inmediato salió a despegarse y tomar distancia).

Y ahí nomás salió al cruce Santiago Pauli. El diputado libertario, en lugar de mostrar preocupación por la posibilidad de que le hayan metido la mano en el bolsillo a la obra social de los abuelos durante una gestión libertaria, prefirió tirar gambetas retóricas. Salió a decir que Araujo "arma un show para las cámaras" y le mojó la oreja preguntando si "está esperando los derechos de Netflix para armar un documental".

La chicana sobre Netflix podrá ser pegadiza para cortar un clip en redes, pero la respuesta de Araujo no tardó en dejar en evidencia el juego: "Lo inteligente no era acusar al cartero, sino ponerse a investigar". Porque más allá del chiste corto, las denuncias ya están radicadas en la UFI PAMI y vienen acumulando polvo y testimonios desde hace meses.

A esta altura del partido, la chicana tribunera ya aburre y enoja. Mientras los dirigentes se tiran con la carpeta por la cabeza para ver quién suma un punto más en el rating político o quién le echa la culpa al espacio del otro, la pregunta de fondo queda flotando sin que nadie dé la cara: ¿Cómo puede ser que un funcionario investigado por una presunta estafa astronómica al PAMI pase como si nada a manejar el Puerto de Ushuaia? (Si bien nadie es culpable hasta que se pruebe lo contrario)...

La UFI PAMI dirá si hay delito penal. Pero en la cancha de la ética institucional y el sentido común, la factura ya vence. Y a los vecinos de Tierra del Fuego nos deben explicaciones bastante más serias que un remate con ironía en una entrevista de radio.

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