


DATOS | De una filtración del Pentágono a la ONU: la escalada en la disputa por Malvinas
Tierra del Fuego21/09/2026
Redacción P24

De una filtración del Pentágono a la ONU: la escalada en la disputa por Malvinas
​La disputa por la soberanía de las Islas Malvinas atraviesa un nivel de tensión internacional inédito en las últimas décadas. Lo que a principios de año comenzó como una revelación accidental sobre los cortocircuitos entre Washington y Londres, ha mutado rápidamente en una batalla de medidas comerciales y fallos judiciales que ahora encuentra su punto culminante en la Asamblea General de las Naciones Unidas.
​Abril de 2026: La revelación del Pentágono
El primer sismo diplomático se registró a finales de abril, cuando la agencia Reuters sacó a la luz un correo electrónico interno del Pentágono filtrado. El documento exponía una serie de posibles represalias que la administración de Donald Trump evaluaba aplicar contra los aliados de la OTAN renuentes a respaldar las operaciones militares estadounidenses en Medio Oriente, particularmente contra Irán.
​Entre las medidas, el texto proponía retirar el respaldo diplomático de Estados Unidos a los reclamos europeos sobre "posesiones imperiales", mencionando explícitamente a las Islas Malvinas. La filtración dejó al descubierto el profundo malestar de Trump con el primer ministro británico, Keir Starmer, a quien había tildado de "cobarde" por negar el uso de bases británicas. Mientras el Departamento de Estado intentó apaciguar las aguas declarando la "neutralidad" de Washington, el gobierno argentino de Javier Milei capitalizó el episodio, asegurando que se estaba haciendo "todo lo humanamente posible" por la recuperación del territorio. Londres, inamovible, replicó que la soberanía no estaba en discusión.
​1 de septiembre: Trump rompe la neutralidad en el Salón Oval
La escalada tomó un tono mucho más directo a principios de septiembre. Consultado por la prensa en el Salón Oval sobre si Estados Unidos reconsideraría su postura respecto al archipiélago, Donald Trump lanzó una frase que encendió las alarmas en Europa: "Siempre reviso cada posición. Es solo una de muchas".
​Horas más tarde, en una entrevista con la cadena británica GB News, el mandatario fue un paso más allá. Trump se negó a confirmar si respaldaría al Reino Unido en un hipotético nuevo conflicto en el Atlántico Sur, recriminando que Londres "no estuvo ahí" para apoyarlo frente a Irán. Además, cuestionó abiertamente la capacidad militar británica actual para defender las islas, aludiendo a la distancia, el tiempo de navegación y los problemas internos de energía e inmigración que enfrenta el Reino Unido.
​Desde Buenos Aires, Milei definió las declaraciones como un mensaje "muy fuerte" sobre una causa "sagrada". Sin embargo, en los círculos diplomáticos, la maniobra se leyó principalmente como un instrumento de presión estadounidense hacia la OTAN más que como un realineamiento estratégico definitivo a favor de Argentina.
​Mediados de septiembre: La guerra del petróleo
Con el paraguas geopolítico agitado, el conflicto aterrizó de lleno en los recursos naturales. El detonante fue el avance del proyecto petrolero Sea Lion, operado por Rockhopper Exploration y Navitas Petroleum, que proyecta extraer crudo en la cuenca norte de las islas para 2028.
​El Ministerio de Asuntos Exteriores británico (FCDO) encendió la mecha al publicar una guía oficial para promover la actividad hidrocarburífera en la zona, subrayando que la legislación argentina no tiene jurisdicción allí. La respuesta no se hizo esperar: la Cancillería argentina rechazó la guía "de la manera más enérgica", mientras que la jueza federal de Tierra del Fuego, Mariel Borruto, dictó una medida cautelar que ordena a las petroleras frenar cualquier operación. Londres tachó inmediatamente la acción judicial de "inaceptable", ratificando su hoja de ruta comercial.
​El desembarco en las Naciones Unidas
La suma de estos frentes —el quiebre en la histórica alianza angloestadounidense y la reactivación de la disputa comercial por el petróleo— ha configurado el escenario exacto para la diplomacia multilateral.
​Esta semana, el conflicto alcanza su máxima vitrina global: la Asamblea General de la ONU. El gobierno argentino, a través de su Cancillería, ya ha anticipado que utilizará todas las herramientas legales y diplomáticas disponibles para frenar la explotación unilateral de recursos. El presidente Javier Milei lleva la disputa al centro de su discurso internacional, buscando capitalizar la inusual ventana de oportunidad que abrió la filtración del Pentágono y transformar un conflicto bilateral estancado en un debate geopolítico de primer orden.







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