El Sur en llamas y la billetera con candado: El Mapa del Abandono Patagónico

Opinion09/01/2026 Por: Dihcar Labina
INCENDIOS PATAGONIA

Parece que en los despachos de Buenos Aires, donde el único humo que conocen es el de las cafeterías de Retiro, no terminan de entender que la Patagonia no es un fondo de pantalla. Mientras el discurso oficial se llena la boca hablando de "eficiencia" y "motosierra", en el sur la eficiencia se mide en hectáreas de bosque milenario hechas ceniza y la motosierra es la que le pasaron al presupuesto de los que nos cuidan.

Mientras las columnas de humo vuelven a oscurecer el horizonte de los Andes, la tragedia ambiental en la Patagonia deja de ser una "fatalidad de la naturaleza" para convertirse en un síntoma directo de decisiones políticas tomadas a mil kilómetros de distancia. Los incendios que hoy consumen miles de hectáreas en Chubut, Río Negro y Neuquén no solo encuentran combustible en la sequía, sino también en un Presupuesto Nacional que ha decidido soltarle la mano a la prevención.

El Desierto Presupuestario

Los datos son tan devastadores como las llamas. Según informes recientes de la Fundación Ambiente y Recursos Naturales (FARN) y reportes de ejecución presupuestaria, el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) ha sufrido una asfixia financiera sistemática.

Para el ejercicio 2026, los fondos destinados a combatir el fuego han caído un 53,6% en términos reales respecto al año anterior. Si la comparación se hace con 2023, la caída es un abismo del 69%. Esta reducción no es solo un número en una planilla: se traduce en la pérdida de capacidad operativa crítica en el momento en que más se necesita.

Durante 2024, el gobierno apenas devengó el 60,6% de su presupuesto inicial para incendios. En 2025, la cifra fue aún peor, con apenas un 48,2% de ejecución.

Horas de Vuelo en Picada: Las metas físicas para 2026 proyectan solo 3.100 horas de vuelo para aviones hidrantes y helicópteros, una reducción drástica frente a las 5.100 programadas en 2023.

Ley de Bosques en Mínimos Históricos: El presupuesto asignado para la protección de bosques nativos representa apenas el 2,5% de lo que legalmente debería recibir, el nivel más bajo desde la creación de la ley.

Una Patagonia que se Queda Sola

En provincias como Chubut, donde el fuego ya ha destruido decenas de casas y forzado la evacuación de cientos de personas en la Comarca Andina, la falta de recursos nacionales es crítica. A la reducción de fondos se suma la parálisis de programas internacionales de prevención que permanecen bloqueados, afectando directamente a localidades como Epuyén, Lago Puelo y El Hoyo.

La paradoja es cruel: el 2024 fue reportado como el año con mayor cantidad de focos de incendio en casi una década, y el inicio de 2026 sigue la misma tendencia con alertas extremas en 16 provincias. Sin embargo, la respuesta estatal ha sido el traspaso del SNMF a la órbita del Ministerio de Seguridad bajo un enfoque reactivo, abandonando la prevención invernal que es donde realmente se ganan las batallas contra el fuego.

"Los fuegos se apagan en invierno con prevención. Hoy estamos intentando frenar un infierno con un gotero presupuestario", señalan brigadistas que denuncian salarios por debajo de la línea de pobreza y falta de repuestos para equipos básicos.

Las consecuencias son Irreparables

Solo entre octubre de 2024 y marzo de 2025, se incendiaron más de 31.000 hectáreas en los bosques andino-patagónicos, afectando parques nacionales emblemáticos como Los Alerces y Nahuel Huapi. El daño no es solo paisajístico; es la pérdida de biodiversidad, la destrucción de cuencas hídricas y el fin del sustento para miles de familias que viven del turismo y la producción local.

El discurso del "déficit cero" parece haber encontrado en el patrimonio ambiental de los argentinos una variable de ajuste sacrificable. Mientras el presupuesto para subsidios a hidrocarburos se mantiene firme, el aire de la Patagonia se vuelve irrespirable, dejando claro que, para la actual gestión, la protección del suelo nacional no es una prioridad, sino un gasto que se puede recortar.

Aca no hay vuelta que darle: están dejando que el mapa se queme para ahorrar unos mangos. La transferencia de la "responsabilidad" a las provincias sin un peso de coparticipación extra es, lisa y llanamente, una sentencia de muerte para nuestros ecosistemas.


Así está el panorama, provincia por provincia, en este sálvese quien pueda ambiental:

Neuquén: El Pehuén en la Línea de Fuego

En la provincia del Lanín, el recorte del 53% real en el Servicio Nacional de Manejo del Fuego (SNMF) se siente como una bofetada. Neuquén tiene el drama de los incendios de interfase (donde el bosque se mete en los pueblos).

Con la baja de fondos, el mantenimiento de las pistas de aterrizaje para aviones hidrantes en la zona de Aluminé y San Martín de los Andes quedó en el olvido.

Es una locura que pretendan que una provincia que sostiene gran parte de la energía del país tenga que andar mendigando repuestos para los helicópteros que protegen bosques de pehuenes que tardan mil años en crecer.

Río Negro: Bariloche y El Bolsón, a la Buena de Dios

Río Negro es, quizás, la que más "vidriera" tiene, pero la que más sufre el ninguneo. El presupuesto para la prevención invernal (limpieza de malezas, cortafuegos) fue ejecutado en menos de un 30%.

Las brigadas de El Bolsón y Bariloche denuncian que operan con camionetas que tienen más de 15 años y cubiertas lisas.

Hablan de atraer turismo, pero le recortan los fondos al Splif y a las brigadas nacionales. Si se quema el Cerro Otto o el Tronador, no hay campaña de marketing que te salve. Es una gestión de "parche y alambre".

Chubut: El Epicentro de la Tragedia Programada

Chubut es la que se lleva la peor parte. Con el Parque Nacional Los Alerces como rehén de la desidia, la falta de fondos para tecnología de detección temprana (cámaras térmicas y drones) es criminal.

En la zona de Lago Puelo y Epuyén, los brigadistas cobran sueldos que arañan la indigencia mientras se juegan la vida entre las llamas. El "ahorro" nacional acá se traduce en la imposibilidad de contratar los aviones de gran capacidad de carga que se necesitan cuando el fuego trepa la montaña.

Ver a los funcionarios nacionales tuitear sobre el "déficit cero" mientras los vecinos de Chubut arman cadenas humanas con baldes de agua porque el Estado no mandó el helicóptero a tiempo, da una bronca que no entra en el cuerpo.

Santa Cruz y Tierra del Fuego: El Olvido del Fin del Mundo

Aunque tienen menos prensa que el Nahuel Huapi, estas provincias están en alerta roja. La sequía en la estepa y en los bosques de lengas es histórica.

El recorte en las partidas de capacitación y equipamiento para nuevas brigadas ha paralizado la formación de cuadros locales. En Tierra del Fuego, la Reserva Corazón de la Isla sigue siendo una herida abierta que no recibió los fondos de restauración prometidos tras los incendios de años anteriores.

Pareciera que para el Gobierno Nacional, lo que pasa al sur del Colorado no suma votos y, por ende, no merece inversión. Jugar con el presupuesto de incendios en una isla como Tierra del Fuego es jugar a la ruleta rusa con el ecosistema.

Un Ajuste que no es Gratis

No nos vengan con el cuento de que "no hay plata". Plata hay, lo que no hay es voluntad política para proteger lo que es de todos. Recortar en incendios no es ahorrar; es postergar un gasto que va a volver multiplicado por mil en pérdida de biodiversidad, infraestructura destruida y vidas en riesgo.

Mientras el Gobierno Nacional celebra sus planillas de Excel con números azules, el cielo de la Patagonia se tiñe de gris. Y ese gris, señores, no es por el clima: es el color de la desidia estatal que nos está quemando el futuro...

Por lo menos, así lo veo yo...

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