OPINIÓN: El León ruge hacia afuera, pero debe aprender a coordinar la manada hacia adentro

Opinion10/06/2026 Por Dihcar Labina

ESTUDIO FERNANDEZ

Gobernar es, por definición, ordenar el caos. Pero cuando el caos proviene de tus propias filas, el ejercicio del poder se convierte en un juego de ajedrez donde las piezas se mueven solas.

La Libertad Avanza (LLA), que nació como una fuerza de choque disruptiva contra "la casta", atraviesa su prueba más difícil: consolidar su estructura territorial y legislativa sin fagocitarse en el intento.

Los rumores de rupturas, las diferencias metodológicas y los ruidos en la comunicación interna ya no son fantasmas que agita la oposición; son realidades palpables tanto en los pasillos del Congreso de la Nación como en los fríos despachos de Tierra del Fuego.

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El laberinto del poder central: Nombres propios en la mesa de arena

A nivel nacional, el oficialismo vive un estado de tensión permanente. La fisonomía original de LLA mutó de manera inevitable al calor de las alianzas de gestión, donde Patricia Bullrich ha generado cortocircuitos con el ala radicalmente fundacional del movimiento libertario.

Las tensiones en el entorno presidencial no se ocultan. La mesa de tres patas del poder, compuesta por el presidente Javier Milei, su hermana y Secretaria General de la Presidencia, Karina Milei, y el estratega Santiago Caputo, coordina la macroeconomía con verticalismo indomable pero cruje en el armado político y legislativo. Las disputas internas por los fondos y el control doctrinario se colaron incluso en centros de pensamiento afines; el reciente escrutinio de la Inspección General de Justicia (IGJ) sobre la Fundación Faro —el think tank libertario dirigido por Agustín Laje— dejó expuestas las desconfianzas en torno al financiamiento y la transparencia del núcleo duro. Las recurrentes acusaciones de "fuego amigo" y las desprolijidades legislativas demuestran que el hiperpresidencialismo es una excelente herramienta para marcar el rumbo económico, pero un imán de fricciones a la hora de tejer gobernabilidad sustentable.

El frente de batalla legislativo: La grieta parlamentaria de los fueguinos

El reflejo de esta interna nacional adquiere una nitidez quirúrgica en la representación que Tierra del Fuego envía al Congreso. El acting de unidad de cara a las cámaras esconde un rumor a voces: la distancia metodológica e ideológica que separa a los diputados de los senadores del propio espacio libertario en el extremo sur.

En la Cámara de Diputados, el espacio cuenta con la impronta de Santiago Pauli —uno de los fundadores del partido en la provincia y primer exponente de la oleada original de 2023— flanqueado por el nuevo recambio legislativo que comanda Miguel Rodríguez. Pauli representa el purismo libertario de la primera hora, pero con un estilo celoso de la construcción partidaria tradicional de la isla.

santiago pauliOperativo "Sucesión": Santiago Pauli mueve las piezas y ya se anota en la carrera

La tensión se disparó con el recambio institucional, donde la llegada de Agustín Coto y Belén Monte de Oca al Senado de la Nación reconfiguró el mapa del poder interno. El desembarco de Coto en la Cámara Alta —dejando su banca provincial al biólogo Luciano Selzer— marcó un punto de inflexión. Esta "bancada del Senado" maneja un nivel de interlocución directo con la Casa Rosada y la mesa de Karina Milei que salta los filtros del esquema de Pauli. Las fricciones giran en torno a tres ejes:

  • El origen y los acuerdos: El ala de Diputados mira con recelo la permeabilidad hacia sectores del PRO periférico que arrastra el nuevo bloque de Senadores, una alianza clave para ganar terreno legislativo pero que los más puristas leen como una concesión excesiva.

  • Caja y armado electoral: Quién bendice las candidaturas hacia el futuro inmediato de la provincia es la verdadera pulseada de fondo. Los hilos directos que Coto teje con Buenos Aires desdibujan la centralidad que la estructura de base de los diputados intentaba consolidar.

  • El tono frente a Melella: Mientras la bancada de Senadores se perfila para confrontar de manera total con el gobernador fueguino, Gustavo Melella, las espadas en la Cámara Baja deben hacer equilibrio pragmático para no asfixiar el delicado andamiaje productivo local.

El bloque de LLA en el sur intenta hacer equilibrio entre la fidelidad irrestricta a la "motosierra" de Balcarce 50 y la cruda realidad socioeconómica de una provincia aerdependiente e industrial.

Figuras locales del espacio parlamentario como Natalia Gracianía o Luciano Selzer intentan blindar una agenda local —centrada fuertemente en frenar reformas constitucionales provinciales o en impulsar la transparencia electoral—. Sin embargo, el runrún de la división también sobrevuela el plano local. Las diferencias radican en cómo pararse frente al ejecutivo provincial liderado por Gustavo Melella y en cómo dirimir las candidaturas de cara a los próximos turnos electorales sin replicar los vicios de personalismo que el espacio tanto critica.

Las diferencias y los rumores de rupturas en las fuerzas políticas nuevas son naturales: son los dolores de crecimiento de un espacio que pasó del plano discursivo a la crudeza de la botonera del Estado. El problema radica en el timing. Si la economía da respuestas contundentes y el bolsillo acompaña, las internas de palacio pasan a ser anécdotas para los analistas políticos. Pero si las reformas se estancan o el humor social se tensa, las fracturas expuestas se transforman en debilidad institucional.

Tanto en la inmensidad de la Capital como en las calles de Ushuaia y Río Grande, La Libertad Avanza necesita comprender que la disciplina partidaria no se logra mediante la imposición de dogmas, sino construyendo puentes de diálogo interno.

El León aprendió a rugir con fuerza hacia afuera; su verdadero desafío actual es aprender a coordinar la manada hacia adentro.

Por lo menos, así lo veo yo...CONTINUARÁ

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